“Auxilio, auxilio… me estoy muriendo” La tortura y el femicidio de Rosa Cely en Colombia

Alicia Sepúlveda

“5:10 a.m.: Rosa contesta: “Auxilio, auxilio… me estoy muriendo”. El policía le dice que la están buscando. Rosa afirma que no se puede mover y cuelga.” “Allí, los motociclistas la violan y le propinan varias puñaladas. Incluso, uno de los sujetos usa su casco para pegarle en la cabeza. Según versiones entregadas por el Hospital Santa Clara, fue sometida a una tortura llamada empalamiento, que consiste en atravesar a la víctima con un palo. Después de cometer el acto, el hombre del arete y su compañero prenden las motos y dejan a Rosa semidesnuda y herida de gravedad.” (http://mivozcolombia.wordpress.com/2012/06/03/las-ultimas-horas-de-rosa-elvira-cely-la-mujer-que-conmovio-al-pais/)

El femicida de Rosa, Javier Velasco de 44 años,  ya tenía un amplio prontuario, había asesinado a su ex pareja Dismila Ochoa Ibáñez, además de haber violado a sus dos hijastras de 10 y 12 años. ¿Qué hacía libre? La justicia colombiana y sus jueces descansan apacibles, el psicópata ya había cumplido sus condenas en cárcel, ahora trabajaba libre de electricista, la sociedad colombiana y sus instituciones no habían hecho nada mal, nadie en este caso hace un “mea culpa” por este impactante caso. Los familares de Disimila, su primera víctima, ya habían alzado la voz por justicia, nadie los escuchó, 10 años después Velasco tortura  y mata a Rosa, atravesándola con un palo por la vagina, después redacta una carta diciendo que Rosa era “su amor eterno”. Ahora desde el presidente hacia abajo, autoridades y policía demuestran preocupación, pero lo cierto es que a nadie le interesa que sigamos muriendo y siendo maltratadas en manos de bestias como Velasco o en manos de otros verdugos que también nos maltratan como los empresarios en nuestros trabajos y la policía en las calles.

 

En las mayorías de las legislaciones el femicidio no es reconocido como crimen de violencia hacia la mujer, y en los países que sí está tipificado las condenas son iguales que las de atentar contra la propiedad privada, es decir, para la justicia burguesa es lo mismo robar un poco de dinero que violar y asesinar a una mujer, a una joven, a una madre sólo por el hecho de que nuestros cuerpos son considerados propiedad de nuestras parejas, del Estado, de la Iglesia, de cualquier tipo, menos de nosotras mismas.

 

Además la violencia se sostiene en todo aspecto en la sociedad capitalista: trabajos precarios, privatización de derechos básico, nulos derechos reproductivos. En el mundo cada 5 segundos una mujer es golpeada, en Colombia cada una hora una mujer es violada, acá en Chile cuando sales a luchar por tus derechos la “honorable” institución de Carabineros, si eres mujer te detiene, te maltrata verbalmente tratándote de “maraca”, te pellizca los pechos y te golpea en los genitales, te obliga a desnudarte y te manosea.

 

Esta indignante situación hizo salir a las calles a feministas y universitarias, acá en Chile no debemos callarnos ante estos hechos y denunciar, luchar contra todo tipo de violencia que especialmente se ejerce hacia nuestras condiciones de vida y hacia nuestros cuerpos.

 

¡¡BASTA YA DE VIOLENCIA HACIA LA MUJER!!

11 de Junio de 2012

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