Golpe “institucional” en Paraguay: La crisis sigue abierta en los frentes interno y regional

Partido de Trabajadores por el Socialismo, Argentina

Federico Franco, ex vice de Lugo instalado en el Palacio de los López gracias al golpe “institucional” del 22 de junio, intenta consolidar su gobierno y conjurar los dos frentes que lo cuestionan: el aislamiento internacional impulsado por Brasil y Argentina; y el rechazo de sectores populares.

El golpe encubierto en los mecanismos constitucionales recurrió a una parodia de juicio político “express”, con el pretexto de la masacre de Curuguaty (donde murieron una decena de campesinos y varios policías). Desde hace tiempo se hablaba de un eventual juicio político (…). Ahora, la operación se resolvió con amplia mayoría congresal gracias al pacto entre el Partido Liberal (PRLA, partido burgués tradicional que formó parte de la alianza encabezada por Lugo) y la oposición derechista “colorada”. Tiene también el apoyo de la mayoría de la clase dominante y los “factores de poder” (cámaras empresariales y terratenientes, Fuerzas Armadas, Iglesia, medios de comunicación). Sin embargo, aún debe dotarse de alguna legitimidad política y social en medio de una crisis que sigue abierta.

El imperialismo

La portavoz del Departamento de Estado, Darla Jordan, llamó a “los paraguayos a actuar pacíficamente, con calma y responsabilidad, en el espíritu de los principios democráticos paraguayos” sin condenar el golpe ni calificarlo como tal, mientras la diplomacia yanqui maniobraba en la OEA con sus aliados, como México, Guatemala, etc., para ganar tiempo y evitar una condena argumentando que “llegar a conclusiones de manera precipitada no sería productivo”, lo que equivale a facilitar la consolidación de Franco. De hecho, parece poco probable que las élites de Asunción se animaran al golpe sin contar con alguna señal de que se lo dejaría correr, y aún menos probable que la Embajada no supiera qué se tramaba, ya que mantiene estrechos lazos con el Ejército, la policía y las élites del país, el imperialismo parece muy dispuesto a darle el visto bueno. La oligarquía paraguaya es históricamente una estrecha aliada de EE.UU. Bajo Lugo estos lazos no fueron rotos y, por el contrario, el imperialismo (…) logró incluso la aprobación de una Ley Antiterrorista.

Un golpe con sabor a soja y olor a bosta de vaca

El problema candente en Paraguay es la enorme concentración de tierras: el 85% del suelo está en manos de un 2% de los propietarios -terratenientes y empresas dedicadas a la soja y la ganadería-, mientras cientos de miles de familias campesinas e indígenas no tienen tierra. Esta oligarquía amasó su poder bajo la dictadura stronnista y los gobiernos que le sucedieron, entrelaza sus negocios con la corrupción en las grandes represas binacionales, el contrabando y el narcotráfico, y está ligada en la agroindustria a las transnacionales del ramo como Monsanto. La política de Lugo de cooptación y negociación con los movimientos campesinos con vagas e incumplidas promesas de reforma agraria, la irritó profundamente y aunque Lugo fue inclinándose a una mayor represión contra las ocupaciones de tierra y otras movilizaciones, no pudo conformar a los terratenientes.

Una crisis regional

El golpe abrió una crisis regional, al trastocar el equilibrio geopolítico en el corazón del Cono Sur y afectar directamente los intereses de Brasil. No sólo por los intereses de agricultores de origen brasileño, el abastecimiento energético con Itaipú, etc., sino porque “la remoción de Lugo representa un test para el liderazgo de Brasil en Sudamérica” (The New York Times, 26/6). Los acontecimientos en Asunción podrían derivar en que el país se convierta en una cuña pronorteamericana entre Brasil y Argentina y alterar los equilibrios en las instituciones regionales, comenzando por sus efectos en el MERCOSUR y UNASUR.

El antecedente de Honduras y las posibles salidas políticas

Son varias las similitudes con el antecedente del golpe hondureño, avalado por EE.UU. y cuyos objetivos fueron garantizados con las elecciones que consagraron a Profirio Lobo y la derrota del movimiento de resistencia, mientras que la política de gestos diplomáticos de Brasil, Venezuela y otros países se mostró completamente impotente y terminó reconociendo a Lobo. Es posible que manteniendo la cobertura constitucional con Franco, se termine negociando un adelantamiento de las elecciones previstas para abril de 2013, lo que permitiría legitimar el desplazamiento de Lugo y asegurar un nuevo gobierno de derecha, posiblemente con Horacio Cartés, precandidato del Partido Colorado (…).

UNASUR

Está por verse hasta dónde llevarán su rechazo al golpe Brasil, Argentina, Venezuela y demás países de UNASUR en la reunión convocada para el viernes 29 en Mendoza. Por ahora, Brasil parece ser más cauteloso (…). Tampoco Argentina parece dispuesta a ir muy lejos por esta vía. Lo que menos quieren Dilma, Cristina y otros gobiernos del área, es que la crisis paraguaya derive en una desestabilización mayor o que, por ejemplo, la guerra campesina por la tierra aliente conflictos similares en sus propios territorios. Aun así, es difícil que puedan aceptar sin más el golpe consumado y por ello, el elemento más agudo y dinámico por ahora es el de la crisis política y diplomática regional con el aislamiento del gobierno franquista en el Cono Sur y, posiblemente, un complejo e incierto proceso de negociaciones por delante.

La política de Lugo

Lugo, que hasta el último momento hizo concesiones y buscó pactar con la derecha (después de la masacre de Caraguaty nombró a un hombre de la derecha como ministro de interior) aceptó la destitución en su primer discurso público. Sólo después, bajo el aliento brasileño y argentino, se animó a iniciar una tibia campaña de denuncia insistiendo en que las demostraciones sean pacíficas. Ahora, desistió de asistir a la reunión de Unsaur “para no presionar a los gobiernos” (…). Si durante su mandato, el incumplimiento de las promesas electorales, como la reforma agraria y otras, había generado descontento y alejamiento entre su propia base social, al tiempo que permitía fortalecerse a la derecha, ahora, con esta política, muestra que no está dispuesto a afectar los intereses de la oligarquía paraguaya ni llamar a las masas a movilizarse como haría falta para derrotarla.

¿Cómo desarrollar la resistencia?

Ese rol del ex-obispo es lo que explica la escasa respuesta en las calles en los días posteriores al golpe del 22. Sin embargo, si bien en Asunción parece mantenerse la calma, con el correr de los días varias organizaciones (como la Asociación Nacional de Carperos y el Movimiento Popular Campesino) han anunciado movilizaciones y hubo algunas concentraciones en localidades del interior. Entre tanto, el Frente Guasú -luguista- y otros sectores anunciaron la formación de un Frente por la Defensa de la Democracia con una política de “resistencia pacífica” e insinuando el pedido de adelantamiento de elecciones. Esta línea, de presión sobre el régimen y confianza en los “gobiernos amigos” no sirve a las necesidades de la lucha para derrotar al golpe y frustrar los planes de la oligarquía y el imperialismo.

Por un programa de movilización obrera y campesina

Defendemos el derecho democrático elemental de las masas a exigir la reposición de Lugo, pero al mismo tiempo llamamos a no subordinarse a su política capituladora y confiar sólo en sus propias fuerzas. Es preciso desarrollar la movilización obrera y campesina, independientemente y con sus propios métodos de lucha y autoorganización, con un programa de acción que combine la lucha contra el golpe y los planes de Franco, con las demandas obreras, campesinas y populares, especialmente, con la lucha por la tierra, que viene siendo el gran motor de la movilización agraria. Esto incluye la demanda de una Asamblea Constituyente libre y soberana donde discutir y decidir todos los grandes problemas nacionales. Al calor de esta lucha podrá abrirse la perspectiva de un gobierno obrero y campesino como única garantía a la íntegra resolución de las demandas del pueblo trabajador.

Solidaridad internacional con la lucha del pueblo paraguayo

Evo, Cristina y otros gobiernos “progresistas” de la región (incluyendo a Correa y Chávez) usan la denuncia del golpe paraguayo para afirmar que habría diversas conspiraciones en marcha, como chantaje contra los sectores de trabajadores y campesinos que se movilizan por legítimas demandas. No hay una línea generalizada de golpes en este momento, pero lo que no dicen es que es su propia política de colaboración con la burguesía y las transnacionales para que la crisis la pague el pueblo trabajador lo que favorece a la derecha. Lejos de confiar en sus declaraciones contra el golpe, la solidaridad efectiva con el pueblo paraguayo recae en los pueblos hermanos. En Argentina, pero también en Brasil, viven millones de hermanos paraguayos, emigrantes arrojados de su país por la miseria y la opresión, y que hoy son parte de las clases trabajadoras del Cono Sur. Están llamados a jugar un gran papel en la lucha contra el gobierno de Franco y por impulsar junto a las organizaciones sindicales, estudiantiles, de DD.HH., etc. de todo el continente, una gran campaña de solidaridad internacional con la lucha antigolpista del pueblo paraguayo, demandando la ruptura de relaciones con Franco y por fuera las manos del imperialismo de Paraguay!

27-06-2012

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