Grecia: entre el colapso económico, la crisis “en las alturas” y el ascenso sostenido de la lucha de clases


Pablo Torres. 02/03/12
Decadencia económica, fondos de rescate y políticas de austeridad
La economía griega lleva cuatro años en recesión. El 2011 se contrajo un 7%. Según el FMI este año se contraería entre 4,3% y 4,8%, y volvería a crecer recién el 2014. El desempleo (cifras oficiales) alcanza el 21%. Tiene una deuda pública de 160% su PIB. Aún así, Grecia sigue “con vida” en la Eurozona. ¿Es sostenible?
Hasta ahora Grecia se ha podido sostener mediante un respirador artificial que le es entregado -como soga al cuello- por la llamada troika (UE, BCE y FMI). El instrumento: los “planes de rescate”. Esta semana terminó de aprobarse el segundo fondo de rescate de 130.000 millones de euros. En mayo del 2010 el primer plan de rescate fue de 110.000 millones. Además, en las negociaciones se “acordó” con el Instituto de Finanzas Internacionales (que representa a la banca privada y otros acreedores) una reducción de la deuda aproximada al 74% de la deuda: una enorme “reestructuración”. Mantienen los rescates ante el riesgo de una quiebra descontrolada de Grecia que contagie a otros países.
Aunque este nuevo rescate trae un respiro a la economía griega, es decir, evita a corto plazo una implosión financiera, no representa ninguna solución creíble a largo plazo, pues no resuelve los problemas estructurales. Primero, porque el “rescate” hunde a su economía. Va a parar a las carteras de activos de los bancos e institutos acreedores, quienes no invierten en una economía hundida. Segundo, porque los préstamos implican la implementación de políticas de austeridad que destruyen la economía y que constituye un ataque histórico del capital al trabajo. Medidas de austeridad que van en ascenso, como el último plan votado en el Congreso el 12 de Febrero (mientras en la calle se desarrollaba una nueva Huelga General masiva y con agudos enfrentamientos en Atenas) que incluye despidos de 1/3 del sector público, una reducción salarial del 25% al 40%, plan de privatizaciones (“ventas de activos” de empresas públicas), robo a los jubilados, y reducción drástica de fondos a la salud, la educación y seguridad social. Tercero, significa una pérdida de soberanía histórica. No solo con una comisión de la troika que supervise las “reformas” sino que indica cómo y cuándo votar los planes. Es una semicolonización a un país imperialista de orden menor (que mantiene fuertes intereses a través de sus semicolonias en los Balcanes). El papel del capital financiero en Grecia debilita el poder de la propia burguesía imperialista griega, que cada vez más se encuentra presionada en el peso de la troika para endurecer los planes de ataque y la movilización de “los de abajo”. Los principales sectores de la burguesía griega (la industria de exportación, la banca, el transporte marítimo y el turismo) mantiene una política unitaria de “austeridad”, es decir, de ataques al proletariado para bajar el costo de la mano de obra tanto con despidos como con rebajas salariales (incrementando la competencia salarial), aumentar la productividad (con mayor explotación) y sobresalir económicamente en base a las exportaciones. Está por verse si lo logran, aunque será un camino muy riesgoso ante el aumento de la resistencia obrera y popular a los ataques. Otros sectores burgueses, aún aislados, claman por la vuelta al “dracma” dejando la moneda euro, que permita una devaluación “nacional” para crecer. Ambas recetas de ataque a los proletarios.
Crisis estatal y crisis de la política burguesa
Desde los masivos rescates del 2008 para contener una depresión mundial, los Estados imperialistas se endeudaron notablemente para implementar los salvatajes. En Grecia la deuda pública escaló al 160% de su PIB. El plan de la Unión Europea es reducir progresivamente esta deuda mediante los recortes del gasto público, ¡a 120,5% el 2020! Grecia ya no tiene un “remedio” pacífico que la haga salir de este hoyo. La crisis de la deuda refleja tanto el enorme pantano de los “rescates estatales” como a su vez la contradicción creciente entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las fronteras nacionales para la reproducción del capital.
Por otro lado, se manifiesta en una enorme crisis del régimen político heredado de la dictadura de los Coroneles (que gobernó hasta 1974). El régimen político se basa en el bipartidismo que negociaron los militares con los dos grandes partidos de la burguesía: el Partido Socialista Panhelénico (PASOK) y Nueva Democracia (centro-derecha), y en un parlamento que designa al primer ministro según la relación de fuerzas. Así, han gobernado durante más de 30 años sucesivamente el PASOK y ND, manteniendo la herencia de la dictadura. Actualmente este régimen sufre un profundo descalabro que se manifiesta en los siguientes elementos: a) en Octubre, ante una fuerte huelga general de 48 hrs. y crisis políticas recurrentes llevan a disolver el gobierno y dan paso a un “gobierno de salvación nacional” dirigido por un ex vice pdte. del BCE, Lucas Papademos, e integrado por PASOK, por ND, y por primera vez desde la dictadura, por una fuerza de extrema derecha (LAOS) que ingresa con un ministro: un gobierno de coalición de los partidos burgueses que se trata de imponer “por arriba”, con fuerte rasgo bonapartista, aunque en un marco de profunda debilidad de los políticos patronales para contener la furia popular. b) el 12 de Febrero, día de votación del nuevo plan de rescate y austeridad y con una de las más importantes huelgas generales obreras en las calles (1 millón de personas), expulsan a 46 parlamentarios, de los partidos PASOK, ND y LAOS. c) La intención de voto para las elecciones de Abril encuentra en menos del 20% al PASOK y ND, y en algunos sondeos con un 30% de intención de voto al PC y a la izquierda extraparlamentaria. Por otro lado, 15% a dos partidos de la extrema derecha. Es decir, la posibilidad de configuración de un congreso fragmentado y con una fuerte tendencia a la polarización política. d) Intentos de formación de diversos partidos, aunque transitorios y débiles al no contar con una fuerte base social. e) La remoción de la cúpula militar a fines del año pasado.
La tendencia al auge obrero y hacia agudos conflictos de clase
La burguesía discute en sus medios, el “riesgo de implementación” de las medidas para reducir la deuda. Ve en la “intranquilidad social” y en las “próximas elecciones” la fuente de estos riesgos. ¿Será capaz de implementar estos ajustes pacíficamente? Todo indica que no. Las medidas de los imperialismos intensifican la ruina progresiva de las clases desposeídas y de las capas medias urbanas. La pregunta sobre los “riesgos” tiene que ver con el aumento sostenido de la lucha de clases, y centralmente la resistencia de los trabajadores públicos y privados, a través del método de la huelga general, donde ¡llevan más de 20 huelgas generales en estos tiempos de crisis! Con demandas ya no solo económicas, sino directamente políticas (aún contenidas por la burocracia sindical del PASOK y del PC), aunque con el límite de ser aún defensivas. Y que se han extendido a prácticamente todo el país. La Huelga General y movilización del 12 de Febrero, aunque no pudo frenar los planes de austeridad, fue la más masiva desde la crisis, y con duros enfrentamientos de la juventud con la policía, con saldo de más de 40 edificios públicos quemados, instituciones privadas incendiadas, etc. Es decir, un fenómeno tendiente a un auge obrero, de luchas políticas crecientes contra las políticas de la burguesía, sus partidos y su Estado. Además, que en esta lucha no están solos. La juventud viene peleando codo a codo con los trabajadores y son quienes imponen la rabia en los enfrentamientos a la policía. El año pasado los indignados copaban plaza Sintagma con los acampes. A fines del 2008 los jóvenes precarios protagonizaron una gran revuelta en Atenas. También los jubilados y las capas medias. Hasta ex protagonistas de la resistencia griega en la II guerra mundial se han visto sofocados en las protestas con los gases lacrimógenos. Y algunas notas indican de elementos iniciales de auto-organización como el control obrero en el hospital de Kilkis.
Las condiciones objetivas de crisis económica, crisis de la política burguesa, y creciente lucha de clases, pueden imponer sobresaltos agudos en el país heleno. Estas condiciones objetivas, aún no se transforman en conflicto de clases agudo con la entrada de acciones revolucionarias independientes de las masas que golpeen a la burguesía. En ese sentido, aún el factor subjetivo, de radicalización política del movimiento obrero y juvenil está por detrás de lo que impone la situación, como expresan las luchas aún defensivas y sin escapar al control de la burocracia sindical. Pero son estas luchas de masas las que van posibilitando cerrar esa contradicción, y son condiciones totalmente distintas a las que primaron en los 30 años de restauración neoliberal con los explotados y oprimidos totalmente a la defensiva. Y agudiza la necesidad de una salida obrera independiente a la crisis, que pasa por poner en pie organismos de combate de las masas que pueda unificar ampliamente a los explotados y oprimidos, para enfrentar con el método de la huelga general los ataques de la burguesía, frenarlos y pasar a la ofensiva para derrocar a los gobiernos de “salvación nacional” e imponer un gobierno de los trabajadores y los pobres como primer paso hacia la revolución socialista mundial. Para ello se necesitan fuertes partidos obreros de combate y un partido mundial para la revolución socialista, la refundación de la IV Internacional.

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