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Abajo el Acuerdo CPC-CUT

Nicolás Miranda

 

La CUT firmó con la CPC su “Acuerdo de Voluntades”. Plantea 8 medidas: protección del empleo en tiempos de crisis económica o catástrofe, la promoción de la seguridad laboral, una reforma al Seguro de Cesantía, subsidio a la contratación del primer empleo, negociación colectiva, multi-RUT, salario mínimo y empleo femenino. Y lo presentan al Gobierno para que sea votado en el Parlamento.

¿Significa un avance para los trabajadores? Veamos.

 

Migajas en tiempos de crisis, represión, salarios de hambre y multimillonarias ganancias empresariales

 

Un economista sacaba a la luz este dato: “El producto chileno anual se ubicó el año pasado en 248.600 millones de dólares, lo que equivale a un PIB per cápita anual de 14.400 dólares (…) Si comparamos estas cifras con las de hace diez años, veremos que el producto chileno sólo llegaba entonces a 68.800 millones de dólares, o a 4.400 dólares per cápita. En sólo diez años el producto chileno subió más de 260%. Esto significa que si un trabajador ganaba 500 mil pesos mensuales en 2001, el año pasado habría ganado un millón 800 mil pesos mensuales. Su renta, lo mismo que la del país, debió aumentar 2,6 veces” (Paul Walder, “La protesta social y las cifras de la desigualdad”, 17-4-2012). ¿Es así, ganamos 1.800.000 pesos? No. ¿Dónde está esa plata? En los bolsillos de los empresarios.

El 70% de los trabajadores de Chile, gana menos de 350.000 pesos. Salarios de hambre.

El trabajo inestable (subcontratado) crece cada vez más.

La crisis económica mundial aún no ha golpeado a Chile. Pero los empresarios se preparan para descargarla sobre los hombros de los trabajadores si pisa nuestro suelo. Y la CUT los ayuda.

Los puntos del acuerdo CPC-CUT apuntan a eso. En el primer punto, protección del empleo en tiempos de crisis, dicen que “los trabajadores con jornada completa, si así libremente lo acuerdan con su empleador, puedan reducir sus horas de trabajo”. A cambio de esta reducción de jornada el trabajador tendría derecho a acceder a cursos de capacitación. Si al término de estos cursos lo despiden, la remuneración para la base de cálculo sería la que tenía antes de la reducción de su jornada. Pero, si hay reducción de jornada, la remuneración disminuirá en la misma proporción que lo haga la jornada de trabajo.

En muchos puntos se mantiene la política de auto-regulación patronal, por ejemplo, en los temas de seguridad laboral. Ya sabemos, con “los 33 mineros” qué significa para el trabajador la auto-regulación patronal.

Hay algo más: en casi nada importante se llega a acuerdo, proponiéndose la creación de comisiones de estudio. Es así para el caso de la negociación colectiva y sindicalización, del empleo femenino, del cálculo del salario mínimo.

Casi ni si siquiera llegan a unas pocas migajas. ¿Cuál es entonces el sentido de este nuevo acuerdo?

 

El significado del acuerdo CPC-CUT: salvar la herencia pinochetista

 

Nos lo dice el mismo Arturo Martínez: “Uno de los rasgos distintivos de las sociedades modernas es el diálogo cada vez mayor entre los actores sociales, particularmente entre empleadores y trabajadores” (Arturo Martínez, “Diálogo CPC-CUT: una oportunidad de futuro”, La Tercera, 20-3-2012).

Sabemos que todos estos diálogos con los empresarios son estériles para los trabajadores: sólo sirven a los empresarios. ¿Qué buscan ahora? Sacarnos de las calles. Cuando en Magallanes, Aysén, los estudiantes, los pobladores, los trabajadores movilizados como en Escondida en estos días, salimos a la lucha por nuestros derechos.

Pero no es todo, agrega: “Además del valor de los temas que hemos abordado, este diálogo tiene una forma de operar novedosa: deseamos llegar a un acuerdo político entre empresarios y trabajadores y proponerle en conjunto al gobierno que envíe los proyectos de ley al Parlamento, y allí convencer a los parlamentarios de los alcances de nuestro acuerdo”. Cuando en todas estas luchas se cuestiona a los parlamentarios binominales que se aumentan los ingresos en 2 millones de pesos y votan leyes a favor de los empresarios.

El mismo Arturo Martínez lo admite: “Es verdad que este diálogo se da en un contexto de movilización social que cuestiona abiertamente las raíces mismas de nuestro modelo de desarrollo y sus consecuencias sociales y no, como hubiésemos querido, en un clima de paz social”. El mismo lo dice: se trata de salvar la herencia pinochetista que está siendo impugnada en las calles, y así tratar de evitar que a las luchas se unan los trabajadores.

 

Arturo Martínez no está solo: el PC lo acompaña

 

En su reciente “Encuentro Nacional Sindical”  del 31 de marzo y 1º de abril de 2012, el PC afirma: “Esta declaración voluntades no es la plataforma de la CUT ni pretende serlo. Reconocemos en el intercambio con el gran empresariado una situación compleja pero necesaria. Lo erróneo sería reconocer su lenguaje como nuestro en torno a los conflictos sociales. Nuestro lenguaje es la movilización, la huelga y la negociación todas en una relación dialéctica. En este marco, hacemos una valoración crítica de la suscripción de voluntades CUT-CPC, ya que reconocemos temas de avance para los trabajadores, pero a la vez incorpora cuñas ideológicas que impiden el avance de los/as trabajadores/as. Sin contradecir lo antes dicho, mantendremos una posición absolutamente crítica al momento en que se firma esta declaración, ya que no responde a la actitud que debe tener la organización de los trabajadores que pretende estar al frente del movimiento social”.

¿Qué dice el PC? Que lo rechaza pero que lo apoya. Por eso, siendo que co-dirigen la CUT con Arturo Martínez, no han hecho ninguna campaña contra el Acuerdo. Salvo… salvo, anunciar que querrían ellos la presidencia de la CUT en las próximas elecciones.

Además, el PC llegó a un acuerdo político con la concertación para las elecciones. La misma concertación a la que pertenece el PS Arturo Martínez.

Con la política que llevan adelante estas direcciones que dirigen la CUT, la Concertación y el PC, los trabajadores somos llevados siempre a un callejón sin salida.

 

Por una CUT clasista, democrática y combativa

 

Los trabajadores, para terminar con los salarios de hambre, la división entre trabajadores de primera y de segunda con la subcontratación, la división del movimiento sindical en 3 o 4 centrales y muchas federaciones y sindicatos de base, para terminar con la impunidad y los abusos patronales, tenemos que luchar por otra política sindical. Hace falta recuperar la CUT desplazando a los dirigentes del diálogo social como Arturo Martínez, o del diálogo + movilización del PC que termina llevando las movilizaciones a los pies de los empresarios o los parlamentarios binominales (como hicieron en el movimiento estudiantil con Camila Vallejos). Luchar por una CUT clasista, democrática y combativa. Para dar esta batalla, hay que poner en pie un partido de trabajadores revolucionarios.

 

21 de Abril de 2012

 

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