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CUT, elecciones, políticas y tareas del movimiento obrero

Nicolás Miranda

 

La discusión del salario mínimo nos muestra todo el carácter explotador de este Chile neo-pinochetista de la derecha y la Concertación: con salarios de hambre (el 80% de Chile gana menos de $300.000 al mes, mientras que las 5 más grandes fortunas están entre los más ricos del mundo), los patrones viven a costa del esfuerzo de los trabajadores. El costo de las necesidades más básicas (alimento y transporte) para una familia es de $240.000. El salario mínimo, como sabemos, es menor aún: $180.000. El gobierno del empresario Piñera quiere mantenerlo así de bajo: la demanda de aumentarlo a $250.000 fue rotundamente rechazada por la Ministra de Trabajo Evelyn Matthei.

No es la única. Mientras el 12% de todos los trabajadores de Chile gana el salario mínimo, los senadores, se acaban de aumentar sus ingresos en 2 millones de pesos, totalizando un sueldo de hasta 7 millones. Y es allí donde año a año se discute el sueldo mínimo, y entre la Concertación y la derecha lo mantienen en niveles de hambre.

No son sólo el gobierno, la derecha y la Concertación en el Parlamento los que defienden esta explotación patronal. Los medios de comunicación los apoyan con sus expertos defendiendo lo mismo. Y con ellos, la policía, que reprime a los trabajadores cuando luchan.

Es la Santa Alianza de la explotación patronal: Gobierno, derecha, Concertación, medios de comunicación, las fuerzas de represión policiales. Toda la herencia de la dictadura construida contra los trabajadores.

En las calles, el movimiento estudiantil puso en cuestión otro de sus pilares: que no hay más derechos como la educación. Pero tampoco la salud o la vivienda. Todo debemos pagarlo con nuestros salarios de hambre. Y así como el movimiento estudiantil, se salió a las calles en Magallanes, Aysen, la diversidad sexual, Calama.

La CUT, con su co- dirección de la Concertación en la cabeza del PS Arturo Martínez junto con el PC, es ajena a todas estas luchas en las calles que comienzan a impugnar toda esta herencia de la dictadura conservada por la Concertación y la derecha.

En las elecciones CUT que se vienen, esta ausencia está siendo puesta en cuestión, y se oyen voces que critican a Arturo Martínez, entre esas voces, la del PC ¡Que viene dirigiendo la CUT junto a él! ¿Será de su mano que podremos cambiar esto?

Los salarios de hambre, los abusos del día a día en el trabajo, la impunidad patronal, sólo podrán terminar si cada lucha de los trabajadores comienza a ser un punto de apoyo para terminar con toda la herencia pinochetista en unidad con el movimiento estudiantil, la juventud explotada y oprimida y los pobladores.

Para esto, la tarea que tenemos por delante es poner en pie un nuevo movimiento de los trabajadores, combativo, de base, sin burócratas de la Concertación y el PC, y con una política de clase independiente de toda variante patronal, sea la derecha o la Concertación.

 

Basta de explotación patronal

No más salarios de hambre. No más subcontratación

La reforma tributaria está hecha a medida de los empresarios y los que más tienen. Aún así, dicen falsamente que es para corregir al menos en parte las desigualdades. El hecho es que la mayor parte de los ingresos del Estado (casi el 50%) proviene del IVA, que paga con más esfuerzo el pueblo trabajador; los ingresos por ganancias empresariales son menores, aún si la reforma tributaria se hace. No sólo eso: los empresarios tienen un fondo (el FUT) a donde derivan sus ganancias, que es igual al 80% del PBI. Para corregir esa desigualdad, debería eliminarse el IVA, terminar con todos los beneficios tributarios como el FUT, e imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas.

Pero la desigualdad tiene su origen en la explotación patronal, tanto con la expoliación de nuestros recursos naturales como el cobre, el agua, el litio, como sus salarios de hambre enriqueciéndose a costa de nuestro trabajo, que con la subcontratación se lleva al extremo: cada vez más bajos salarios, con empleos inestables y dividiendo nuestras fuerzas.

Para poner en pie un nuevo movimiento de los trabajadores, debemos terminar con esta explotación patronal, que es la misma que terminó con todos nuestros derechos, como el movimiento estudiantil impugnó.

 

Por la unidad combativa, desde la base y clasista de todos los trabajadores

Por la unidad con el movimiento estudiantil, la juventud explotada y oprimida y los pobladores

La Santa Alianza de la explotación patronal une todas sus fuerzas para preservar los pilares de la herencia pinochetista. Los salarios de hambre, el Código Laboral de la dictadura que impide las huelgas efectivas, los abusos del multirut, la subcontratación, los obstáculos a la sindicalización, la liquidación de todos nuestros derechos a educación, salud y vivienda transformándolos en bienes de mercado que deben ser pagados con nuestros salarios de hambre, la entrega de nuestras riquezas naturales a la depredación de las empresas.

Estas herencias de la dictadura comienzan a ser impugnadas en las calles: el movimiento estudiantil, las luchas de Aysen y Magallanes, ahora comienza en Calama, las luchas de la diversidad sexual. El movimiento estudiantil estuvo a la cabeza todo el 2011.

Ante la Santa Alianza de la explotación patronal, hoy estamos divididos en distintas centrales, federaciones y sindicatos de base. Tenemos que imponer la negociación por rama. Tenemos que terminar con la división entre trabajadores de primera (de planta) y de segunda (subcontratados). Tenemos que luchar por  la unidad combativa, desde la base y clasista de todos los trabajadores.

Y en las calles, en la lucha por nuestros derechos e intereses, tenemos que poner en pie la unidad con el movimiento estudiantil, la juventud explotada y oprimida y los pobladores.

Porque toda esta herencia pinochetista está sostenida en sus beneficiarios y guardianes de la derecha y la Concertación.

 

Abajo toda la herencia pinochetista

Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana basada en la movilización del pueblo trabajador

La herencia pinochetista es la unidad de esa Santa Alianza para la explotación de los trabajadores, la expoliación de nuestros recursos naturales, la liquidación de nuestros derechos.

La lucha contra la educación/salud/vivienda de mercado, sólo podrá ser llevada hasta el final terminando con toda la herencia pinochetista.

La lucha contra el autoritarismo y el empobrecimiento de la vida en Regiones, sólo podrá ser llevada hasta el final terminando con toda la herencia pinochetista.

La lucha contra la explotación, los abusos y toda la impunidad patronal, sólo podrá ser llevada hasta el final terminando con toda la herencia pinochetista.

La clase trabajadora debe ponerse a la cabeza de la lucha por terminar con toda la herencia pinochetista, luchando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana basada en la movilización del pueblo trabajador.

Pero para esto, debe sacarse de encima a la burocracia sindical que sostiene esa Santa Alianza desde las organizaciones de los trabajadores.

 

La política de la CUT y las disputas entre la burocracia moderada de Arturo Martínez y la burocracia del PC

La política de la CUT es la de la búsqueda de alianzas con los empresarios, con sus diálogos sociales permanentes. Recientemente, acaba de firmar un nuevo pacto con los explotadores de la CPC.

Al mismo tiempo que negociaba este nuevo acuerdo, en las calles de todo Chile luchaba el movimiento estudiantil, lo mismo que en Aysen. La CUT dirigida por la Concertación de Arturo Martínez y el PC, estuvo prácticamente ausente.

Como lo estuvo de las luchas recientes de los trabajadores en Minera Escondida, de los trabajadores de la construcción en Concepción, de los trabajadores de Jumbo, de los trabajadores pesqueros de Iquique, de los trabajadores portuarios, de los pescadores artesanales. Y próximas luchas se anuncian y avecinan.

Con las elecciones por venir en la CUT se discute esta ausencia. Se cuestiona parcialmente el acuerdo con la CPC. El PC, que aún sigue co-dirigiendo la CUT junto a Arturo Martínez está a la cabeza de este cuestionamiento y anuncia que presentará una lista para que no siga Arturo Martínez en la presidencia. Pero su política de alianza con empresarios no es cuestionada. Menos que menos con la Concertación.

El PC está en un pacto político-electoral con la Concertación para las elecciones. Y promueve un pacto con otro sector de empresarios, los pequeños y medianos. Que son los mismos que, ante la discusión de aumento del sueldo mínimo, rechazan que se eleve hasta los $250.000, y ante la reforma tributaria rechazan el aumento del 17% al 20% de sus ganancias.

No sólo eso: no discuten qué nuevo movimiento de los trabajadores necesitamos ante la impugnación a la herencia pinochetista que viene ganando las calles.

 

Basta de burocracia sindical

Por un nuevo movimiento de los trabajadores combativo, de base, y para la lucha de clases

El movimiento de los trabajadores llevado detrás de la Concertación y sectores de los empresarios sólo ha visto retroceder sus derechos e intereses. La burocracia sindical de la Concertación y el PC son los responsables. Tenemos que terminar con la burocracia sindical. Para terminar con toda la herencia de la dictadura sostenida por la Concertación y la derecha, tenemos que poner en pie un nuevo movimiento de los trabajadores que se prepare para la lucha de clases en la defensa de sus derechos e intereses. Un nuevo movimiento de los trabajadores combativo, de base, sin burócratas de la Concertación y el PC, y con una política de clase independiente de toda variante patronal, sea la derecha o la Concertación. Esta es la lucha en cada paro, huelga y movilización de los trabajadores, de los militantes del Partido de Trabajadores Revolucionarios- Clase contra Clase/ PTR-CcC.

12-5-2012

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