¿Qué necesitamos para luchar?

Juan Valenzuela

 

El “leve giro” del PS y el PC en la CUT

 

La CUT, a través de su presidente, el PS Arturo Martínez, ha anunciado una jornada de movilización para el 5 de julio. El objetivo: instalar la demanda de un sueldo mínimo de $250.000.

Este anuncio es parte de un leve giro en la línea política de la dirección de la CUT. El PS y sus aliados del PC habían conducido a la central a un pacto con el empresariado representado por la CPC. Este pacto –completamente claudicante- detonó tibias críticas al interior de la misma burocracia sindical. Incluso en el Encuentro Sindical del PC que se realizó a fines de marzo e inicios de abril, se habló de la necesidad de “cambiar la lógica” de la actual conducción de la CUT. También, en el PC, comenzó a instalarse la idea de una candidatura de Cristián Cuevas para la presidencia de la central.

Cuando los dirigentes de la CUT se percataron de que el propio gobierno estaba usando su pacto con la CPC, con su plan de reducir las jornadas y los salarios en la crisis –cuestión que, por lo demás, era completamente previsible-, tuvieron que realizar aquél giro y desentenderse de sus propios acuerdos con la CPC, planteando que la ministra Matthei había destruido el acuerdo. La intransigencia gubernamental en cuanto al salario mínimo  empujó a la dirección de la CUT a cambiar su “orientación política”. Además, se acercan las elecciones en la central. Insistir en el pacto CUT-CPC hubiese mostrado con demasiada evidencia la inutilidad de la dirección actual.

Por eso en el Consejo Nacional Ampliado realizado hace unas semanas decidió impulsar las movilizaciones para el 5 de julio. Sin embargo, aunque grandilocuentemente llamen a la jornada “protesta nacional”, ya revelan que no están interesados en que aquella jornada se transforme en una gran acción unitaria coordinada de la clase trabajadora. En vez de buscar que la jornada se prepare desde las bases, anuncian la dispersión y que cada “sindicato de base” estará arrojado a su propia suerte. Arturo Martínez, refiriéndose a la jornada, explica que “tendrá distintas formas, donde se pueda parar, hay que parar, si se puede marchar se harán marchas, son distintas cosas que haremos porque la gente tiene que manifestarse y creemos que son muchos los que saldrán a las calles por las diferencias salariales del país. Queremos ese piso de 250 mil pesos y que ningún trabajador gane menos que eso.” (20 de junio, www.cutchile.cl) ¿Por qué no convocar a un comité unitario, con delegados y sindicatos, abierto a los estudiantes, a los pobladores, a comunidades mapuche y a las organizaciones de izquierda, para preparar la jornada e iniciar el camino de un pliego único de lucha? Al no existir una preparación efectiva, la jornada será muy probablemente, sólo una manifestación de dirigentes con una escasa participación de trabajadores de base.

A los dirigentes actuales de la CUT no les interesa la unidad de los trabajadores y el conjunto de los oprimidos, aunque se llenen la boca hablando de “unidad”. Les importa la unidad con políticos empresariales que se visten de progresistas. Una y otra vez ven cómo favorecer la imagen de estos señores. En artículo fechado el 20 de junio, cuyo título es “Diputados de oposición apoyan piso mínimo salarial”, leemos que una delegación de la CUT –con gente del PS, el PC y otros- dio una conferencia de prensa junto a Carolina Goic, Osvaldo Andrade, Adriana Muñoz, Guillermo Teillier, Pablo Lorenzini, Miodrag Marinovic, Pepe Auth, Mariano Latorre, Marcelo Schilling y Tucapel Jiménez. De esta “ilustre lista” comentemos solamente que hay gente de la DC –del mismo partido que viene en tratativas con RN para reformas políticas- o que está Osvaldo Andrade –que los trabajadores del sector público recuerdan muy bien por su rol en el debate salarial de hace dos años. Martínez y el PC pasaron de los pactos con la CPC a la política de salón con los “progresistas” de la patronal. A eso le quieren dar una “cobertura de lucha” con la movilización del 5 de julio.

 

¿Un dirigente crítico?

 

¿Y en qué está el crítico Cristián Cuevas? Tampoco este dirigente da señales de querer desarrollar una política independiente de los trabajadores. No sólo declaró su total respeto al PC, aunque haya gente como Rafael Torres de la UCT que intentan mostrar a Cristián Cuevas como alguien “distinto” a su partido. Respondiendo a los ataques machistas del historiador Gabriel Salazar a Camila Vallejo, Cuevas mostró con total claridad que es un militante convencido del PC. En una entrevista de El Dínamo, publicada en la web de la CTC (confederaciondelcobre.cl), el periodista le pregunta: “¿Tú no temes ser utilizado por esta supuesta <<máquina controlada por los viejos>>?” Cuevas contesta: “Por lo menos en mi caso particular de dirigente sindical yo no he visto una denostación, un impedimento destinado a cercenar nuestra capacidad de influencia o de liderazgo desde actores que puedan tener toda una vida de militancia en el PC. Creo que hay una relación recíproca, una complementariedad entre los saberes, quehaceres, las ideas, ideologías, política, en un mundo que ha cambiado, y ha hecho que el PC se va como un partido con un presencia importante y que sea indestructible en estos 100 años.” Eso es concreto: si esos “viejos” son los Teillier y los Carmona, los Gajardo y los Salinas, Cuevas dice que entre ellos y él hay complementariedad, una relación recíproca. ¿Podría ser de otro modo si Cuevas es del mismo partido?

Además, este dirigente se ha embarcado en la campaña “Tu trabajo vale” que impulsa la Fundación SOL junto a 40 organizaciones sociales. No sería un problema si entre esas “organizaciones sociales”, no hubiesen también organizaciones empresariales. Pero sí hay. Ejemplo, la Conupia, con Pedro Davis. Este señor apoya la campaña por elevar el sueldo mínimo, sólo con “calculadora en mano”. Para él, las PYMES están orientadas al mercado interno, y por eso les convendría mejorar los sueldos. Pero, en tanto empresario, no da “puntada sin hilo”. Aclara que el Estado debe ayudar a las PYMES para aumentar los sueldos. Es decir, que se aumenten los sueldos pero sin que sea a costa de las ganancias empresariales: “requerimos un apoyo concreto de parte del Estado para así poder pagar mejores salarios y ser verdaderamente un motor para el desarrollo.” (La Nación, 12 de junio). Otro que se ha sumado a esta campaña es Gabriel Boric de la Fech, quien señaló que “como futuros trabajadores e hijos de trabajadores, que viven en carne propia la desigualdad de este modelo, solidarizamos y apoyaremos esta campaña. Nosotros vamos a seguir impulsando una mayor vinculación entre estudiantes y trabajadores ya que esta alianza es fundamental para cambiar este país”. ¿Estará dispuesto Boric a una alianza desde las bases o se contentará con “aparecer” en una campaña junto a empresarios que no contiene ningún contenido de lucha?

El salario mínimo se ha transformado en un importante debate. El gobierno subió en $2.000 su oferta, de $191.000 a $193.000. Carlos Larraín, presidente de RN, ha propuesto un monto de $200.000, disintiendo públicamente del gobierno. Con ese monto busca “comprar” paz social.

Dispersión

 

Por su parte el Colegio de Profesores, luego de su última Asamblea Nacional, anunció que se sumará al paro estudiantil del 28 de junio y a la jornada de la CUT del 5, aunque sin clarificar si por medio de paros o meras marchas de dirigentes. Buscará posicionar un rechazo a la “carrera docente” y a la desmunicipalización del gobierno y apoyar la demanda de sueldo de $250.000 de la CUT. La CTC, a través de Cristián Cuevas anunció para julio el inicio de una “agenda de acciones”, para responder a la política entreguista del cobre y el litio. El 11 de julio entregarían una propuesta de acción y una agenda de movilización. Por otra parte, organizaciones de izquierda como el MPMR, la UCT y el FPMR, llaman para ese mismo día a funar locales que sea símbolos del actual modelo económico, oficinas de Codelco y a manifestaciones en las plazas de armas. En este caso por la nacionalización del cobre. Y mientras se anuncia todo esto “en las alturas”, persiste una “actividad huelguística molecular”, con luchas como las de Portia, Clínica Indisa, Rolec y los subcontratados mineros de Caucho Técnica que cortaron la ruta a Chuquicamata. El pueblo mapuche aparece en repudio a la represión, como ocurrió hace unos días ante la violencia policial en Wente Winkul Mapu.

Nos encontramos ante una situación de dispersión. Para el 28 de junio sólo se hablará de educación y marcharán profesores y estudiantes pero no la CUT, para el 5 de julio se hablará sólo de sueldo mínimo, para el 11 sólo de nacionalización del cobre, etc. Las organizaciones estudiantiles y sindicales no confluyen en una lucha unitaria, coordinada, planificada. Los objetivos y demandas de cada sector no son tomadas por los otros como “propias”. Se realizan coordinaciones incidentales, “por arriba”, y con dirigentes que siempre buscan alianzas con empresarios PYMES o “progresistas” patronales.

 

Hace falta un Comité Unitario de Lucha

 

¿Qué hace falta? Un Comité Unitario de Lucha que elabore un Pliego Único de Demandas y un Plan de Lucha que apunte a un paro con movilizaciones de trabajadores y estudiantes. Un comité que funcione con delegados de todos los sectores.

En esta lucha hay que instalar el objetivo de derribar la herencia pinochetista, estatizando el cobre y el litio bajo control de los trabajadores, acabando con el subcontrato, con un sueldo mínimo acorde a la canasta básica, y poniendo en pie una Asamblea Constituyente Libre y Soberana basada en la movilización obrera y popular, como parte del proceso de lucha por una República de Trabajadores basada en la autoorganización. Para dar estas batallas, es necesario poner en pie un partido revolucionario para la clase obrera.

 

24 de junio de 2012

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