2011: La lucha estudiantil y la crisis del régimen

Natalia Cruces

 

La lucha estudiantil provocó un profundo cuestionamiento al régimen político heredado de la dictadura, que la Concertación y la derecha se han encargado de mantener y profundizar desde la transición a la democracia. Los más de siete meses de movilizaciones, con cientos de miles en las calles en todo el país, con centenares de colegios y universidades tomadas, con un paro nacional que tendió a unificar a los estudiantes con los trabajadores, con el apoyo de padres, profesores y la población en general, lograron no sólo poner sobre la mesa la discusión sobre la educación gratuita, sino también sobre lo antidemocrático del régimen pinochetista-concertacionista y de la derecha, el problema de la represión –con más de quince mil detenidos, decenas de torturados y un estudiante asesinado – la crisis de los partidos de la democracia para ricos, entre otros aspectos. Si bien el movimiento estudiantil no logró triunfar – gracias la política de las direcciones oficiales de la CONFECH (JJCC, Concertación) queda abierta la posibilidad de que re emerja el próximo año, sacando las lecciones de la lucha actual.

 

Una tregua que le permite un respiro al gobierno

 

La política de las direcciones del movimiento estudiantil, encabezadas por la Jota, la Concertación y la colaboración de los autónomos como el vicepresidente de la FECH Figueroa, fue desviar la lucha hacia la confianza en el parlamento de la Concertación y la derecha (tal como lo ha hecho históricamente el PC con la Concertación, llamando a votarlo para las presidenciales o pidiendo que vuelva a su programa original), acusando después de “traición” a los parlamentarios que votaron el presupuesto educativo del gobierno. La burocracia estudiantil buscó durante todo el conflicto encauzar la lucha hacia el parlamento, hablando de la educación gratuita para el futuro, llamando a bajar las tomas y los paros, sin unificar la lucha con los secundarios o los trabajadores, impidiendo la organización democrática de los estudiantes.

El gobierno pudo terminar el año con mayor tranquilidad e incluso tratando de pasar a la ofensiva. Durante todo el conflicto demostró su intransigencia y que son los continuadores directos de Pinochet. Finalmente, solo dieron algunas migajas: becas, un aumento paupérrimo de los aportes basales, rebaja de la tasa de interés del crédito con aval del Estado, entre otras cosas. En el caso de los secundarios se consiguió aún menos: el proyecto de desmunicipalización que presentó el gobierno apunta a una mayor privatización de la educación y precarización de los profesores.

 

Pero todo quedó abierto. Para el próximo año, toda la prensa dice que puede emerger nuevamente la lucha de los estudiantes. Algunos dicen, más masiva, pero más radicalizada. Y que habrá un profundo proceso de rearticulación de trabajadores, estudiantes, intelectuales y pobladores, mientras los empresarios y sus partidos empiezan a apuntar la calculadora para las elecciones municipales del 2012 y preparar la carrera presidencial el 2013, ya posicionando decenas de figuras buscando el candidato del recambio que mejor les asegure gobernabilidad. Además, porque la crisis económica ya empezó a afectar al país. Hay desaceleración económica (el tercer trimestre el país creció al 4% y en Octubre 3,4%), caída del precio del cobre (aún en niveles altos de unos 3,5 U$ la libra). Pero además, hay una profundización de la crisis mundial con la zona Euro abatida, la posibilidad de un quiebre de la Unión Europea y el crecimiento anémico de EEUU y desaceleración en China, que empezó a afectar a América Latina, aunque aún con aterrizaje suave. Larraín y el gobierno vienen hablando ya de un plan de contingencia que sin duda va a intentar proteger los intereses de los empresarios. En la discusión política, actuales proyectos de inscripción automática y voto voluntario no tocan los aspectos centrales de la institucionalidad de la dictadura: la constitución de Pinochet del 80 (y las reformas de Lagos), el sistema binominal, la ley antiterrorista, aunque pondrá un interrogante con la integración de 4,5 millones de electores. Pero se sigue manteniendo la institucionalidad: acaban elegir como presidente de la Corte Suprema a Rubén Ballesteros, que no solamente participó en los consejos de guerra de la dictadura sino que además ha sido un juez que se ha dedicado a cerrar causas de derechos humanos y falló a favor de Pinochet para evitar su procesamiento, y es parte de la política de presión del gobierno para endurecer las penas, como las leyes Hinzpeter, la criminalización del movimiento estudiantil y el recrudecimiento de la represión estas últimas semanas contra el pueblo mapuche y en participar la comunidad Temucuicui. Por eso, lo más probable es que el 2012 no va a ser un año sin sacudones, mundiales y nacionales. Para eso hay que prepararse.

 

Las elecciones estudiantiles y la lucha contra el cierre del A90

 

El PC perdió la presidencia de la FECH y salió tercero en las elecciones de la FEUSACH. En el caso de la FECH el triunfo de los autónomos no significa una política alternativa para el movimiento estudiantil; el mismo Boric se ha encargado de plantear que hay que buscar nuevas formas de lucha, que “Camila Vallejo es el ejemplo de la juventud en el país”. Ahora critican a la concertación y Bachelet, sin embargo durante todo el 2011 (con la vicepresidencia de la FECH) no plantearon ninguna política alternativa a la de Vallejo y Jackson que llevaron a confiar en el parlamento binominal de los mismos partidos que dicen combatir.

En las elecciones de la USACH la JJCC fue cuestionada por su política desmovilizadora y burocrática, buscaron todo el tiempo bajar la movilización, siendo la correa de trasmisión de la política del rector Zolezzi. La lista D “Seguimos en pie” que impulsamos desde el PTR, la Agrupación combativa y revolucionaria y decenas de estudiantes independientes, que dieron la lucha contra la burocracia de la FEUSACH, defendiendo la demanda de la educación gratuita, contra la represión y el gobierno., obtuvo el segundo lugar (pasando a segunda vuelta), expresando el ánimo combativo y de lucha de un importante sector de la USACH y que plantea importantes posibilidades para la construcción de una agrupación combativa y revolucionaria.

En secundarios el retroceso también ha sido importante. Muchas de las tomas emblemáticas como el Aplicación se han bajado, otras están discutiendo hacerlo, como el Instituto Nacional, ni la política de los colectivos populares de la ACES ni la CONES, pudieron plantear una política que unificara a secundarios, universitarios y profesores, fueron también parte de la política de presión para entrar a la mesa de diálogo o impulsar el plebiscito. El gobierno está buscando asestar una derrota al movimiento estudiantil secundario con el nuevo proyecto de desmunicipalización, aprovechando también la coyuntura para cerrar colegios y despedir profesores. El San Miguel, el alcalde socialista Palestro amenaza con cerrar y terminar con la experiencia más importante que dio la lucha secundario: la autogestión de estudiantes, padres y profesores del A90 (ver nota). Desde el PTR venimos impulsando una fuerte campaña de agitación y solidaridad para impedir el cierre de este Liceo. ¿Podrá salir con más fuerza y rabia el movimiento secundario junto a los universitario?

 

¡Hay que construir una izquierda obrera y socialista!

 

La lucha estudiantil demostró que hay que cuestionar el conjunto de la herencia del pinochetismo. No se trata solo de la educación. Es también la salud (este año fueron las ganancias record de las isapres), las pensiones, los salarios de hambre, el costo de la vida, la precarización del trabajo, la represión cotidiana, el binominal, las leyes antiterroristas, los abusos empresariales (como La Polar, los pollos, los supermercados).

Hace falta construir un partido revolucionario de combate e internacionalista, que luche contra la herencia de Pinochet, impulsando una Asamblea constituyente libre y soberana, basada en la movilización obrera y popular para desnudar esta democracia de los ricos. Pero que vaya más allá, que se organicen en cientos de empresas, en las minas, en las industrias, en las forestales, en los puertos y en los servicios, en cientos de liceos y decenas de universidades para construir una herramienta revolucionaria para terminar con la explotación y opresión capitalista, que ahora que vive una crisis histórica, golpea más duro a los trabajadores y el pueblo pobre. En el camino para construir una República de Trabajadores basada en la alianza obrera y popular y sus propios organismos de auto-organización, y en la lucha por la revolución socialista internacional.

 

Submit your comment

Please enter your name

Your name is required

Please enter a valid email address

An email address is required

Please enter your message

footer-ptr footer-ft

footer-licenciacc