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A redoblar los esfuerzos por impulsar la Agrupación Combativa y Revolucionaria para poner en pie una fuerte corriente política de la Juventud Sin Miedo

A redoblar los esfuerzos por impulsar la Agrupación Combativa y Revolucionaria para poner en pie una fuerte corriente política de la Juventud Sin Miedo

Fabián Puelma, dirigente estudiantil del PTR

Bárbara Brito, consejera FECH de la Facultad de Filosofía y Humanidades

 

La lucha del año pasado no fue una movilización estudiantil más. Permitió activar un descontento que se venía acumulando hace años, pero que se mantenía pasivo. Expresó la enorme crisis del régimen político heredado de la dictadura, que fue sostenido por la concertación y la derecha por todos estos años. Se respira otro aire, un aire de descontento y movilización.

La movilización del año pasado fue sólo el comienzo, y no han logrado derrotarnos. Nuestras demandas están pendientes, la lucha no se ha acabado. Y eso queda claro cuando los estudiantes salimos a movilizarnos, pues seguimos llenando las calles con cientos de miles de compañeros, en marchas que son verdaderas manifestaciones contra el gobierno de la derecha. En un panorama en donde los políticos de la derecha y la concertación son incapaces de estabilizar el escenario, en donde no pueden resolver la crisis de este régimen, en donde los estudiantes no hemos sido derrotados y seguimos impulsando marchas y luchas locales, en donde los trabajadores y el pueblo empiezan dar sus primeros pasos en lucha y organización, la posibilidad de que se abran nuevos fenómenos de lucha como el 2011 está completamente abierta. ¡Debemos prepararnos para dar estas peleas y poder vencer!

 

La urgente tarea de que la juventud combativa, la juventud sin miedo, nos organicemos políticamente

 

Y no cabe duda que a la cabeza de este proceso está la juventud. El año pasado emergió una “juventud sin miedo” que estuvo en primera línea durante la lucha: fuimos miles los que en las asambleas, en las calles y murallas impusimos la demanda de educación gratuita como exigencia básica, logrando sobrepasar a las dirigencias; fuimos miles los que sostuvimos cotidianamente las tomas y los paros, que enfrentamos la persecución de los sostenedores y los desalojos de la policía; nos enfrentamos en las calles levantando barricadas masivas, dando cara a la brutal represión que desplegó el gobierno; fuimos miles los que estuvimos dispuestos a perder el año y las matrículas para seguir la lucha hasta el final, y nos enfrentamos con los dirigentes burocráticos de las JJCC, la Izquierda Autónoma, el FER o la UNE cuando salieron en bloque a bajar los paros y las tomas.

En distintas ciudades, en distintos liceos y universidades, estas fueron las batallas que nos forjaron. Todos somos parte de esa juventud sin miedo, que nació a la vida política durante la lucha, que se fogueó en las calles y barricadas, y que ahora no está dispuesta a volver a la rutina asfixiante: ¡Queremos volver a la lucha y ahora ir por todo! Si durante la movilización pudimos organizarnos en los liceos y facultades, y nos encontrábamos en las asambleas y en las barricadas, ahora prima la dispersión. Pero sigue habiendo ánimo de lucha, y seguimos sacando más de 100 mil estudiantes en cada marcha. Frente a esto, los dirigentes de la CONFECH, la Cones y la Aces convierten a estos organismos en plataformas mediáticas de “emplazamiento” y “presión” al gobierno y los parlamentarios, quieren reposicionar demandas que fueron superadas por la lucha como el “fin al lucro” elaborando documentos técnicos. Mientras viven de conferencias de prensa y cuñas periodísticas, se limitan a convocar a una movilización cada 3 semanas y son incapaces de organizar al movimiento estudiantil desde la base. Ellos no son una alternativa, son completamente estériles para los desafíos de lucha que están planteados en este período.

Es por esto, que uno de los grandes desafíos que discutimos en el II Congreso del Partido de Trabajadores Revolucionarios es el de ser activos organizadores de esa juventud. Ya no basta con organizarnos para las peleas locales, debemos ir por más. La juventud sin miedo que emergió en la lucha, debemos organizarnos políticamente, debemos levantar una gran corriente política que logre agrupar a la juventud estudiantil y la juventud trabajadora y así irrumpir en la escena nacional. Debemos levantar una fuerte corriente política, combativa y revolucionaria que logre poner en pie centros de estudiantes y federaciones combativas y orientadas a retomar la lucha, que funcionen bajo democracia directa y que logren hacer frente al fuerte aparato burocrático que sostienen las JJCC, la Izquierda Autónoma, la Concertación, y también otros grupos más de izquierda como la UNE o el FER que se han limitado a ser una “burocracia de izquierda”. Una juventud que logre dar pelea dentro de los sindicatos, y que impulse la más activa unidad obrera estudiantil, como lo venimos haciendo en las últimas huelgas de trabajadores subcontratados.

 

A redoblar los esfuerzos por levantar la Agrupación Combativa y Revolucionaria

 

Los trotskistas del Partido de Trabajadores Revolucionarios hemos dado esta pelea, y hemos sido partes de importantes experiencias de lucha como fue el Liceo A90 autogestionado, o la lista D en la USACH que conquistó 2 mil votos, o en la escuela de Antropología de Temuco o Psicología en la UCN en Antofagasta. Pero aún es insuficiente e inicial. Son miles y miles los compañeros que comparten esta perspectiva, y el desafío es poder organizarnos en conjunto.

El año pasado confluimos cientos de activistas en el I Encuentro Nacional de la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR), en donde discutimos los ejes de un manifiesto programático y pusimos en pie una nueva agrupación política conformada por trotskistas del PTR e independientes, que se propuso como objetivo justamente organizar a toda esa juventud que salió a la lucha y así conformarse como una fuerte alternativa política. Nos parece que en el actual escenario es aún más necesario redoblar los esfuerzos por poner en pie esta corriente política de la juventud, buscando que luchas como las de la USACH contra el plan de restructuración, se transformen en hechos nacionales que impacten al conjunto del movimiento estudiantil, permitiendo así iniciar la lucha por una Segunda Reforma Universitaria que realmente acabe de una vez con la mercantilización y precarización de la educación pública, y ponga la educación al servicio de los trabajadores y el pueblo. O también que los problemas y luchas cotidianas de los estudiantes secundarios logren tener un impacto que rompa lo meramente local.

Para esto, es que nos proponemos organizar encuentros regionales de la ACR para así reimpulsar con todo esta agrupación e intervenir con campañas nacionales que pongan el centro en acabar con toda la herencia pinochetista, en la necesidad de impulsar con todo la unidad obrera estudiantil en un escenario en donde los trabajadores más precarizados están dando sus primeros pasos en luchas y procesos huelguísticos, y en la necesidad de acabar con la burocracia estudiantil para retomar un camino de lucha y dejar de encauzar todo el descontento y ánimo de lucha del movimiento estudiantil hacia los pasillos del parlamento. Te invitamos a sumarte a esta perspectiva y hacerte parte de los encuentros de la ACR que impulsaremos durante estas semanas.

 

20 de Julio de 2012

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