A retomar la combatividad de la revuelta de stonewall

A RETOMAR LA COMBATIVIDAD DE LA REVUELTA DE STONEWALL

¡¡NINGUNA CONFIANZA EN LOS POLÍTICOS PATRONALES DE LA DERECHA Y LA CONCERTACIÓN, POR UN MOVIMIENTO LGBT DE TRABAJADORXS Y POBRES A LA CALLE!!!

 

El día 28 de junio de 1969 cientos de LGBT de Nueva York se cansaron de pedir y esperar una igualdad que no les sería concedida por ningún gobierno Estadounidense. El 28 de Junio de 1969 estalló en los alrededores del bar Stonewall, bar gay de trabajadores comunes o jóvenes empobrecidos que ya nada tenían que perder, una revuelta que duró días contra la policía, contra sus constantes agresiones y humillaciones. Esos días conmovieron al mundo entero, pues fue una verdadera respuesta de lucha frente a la insufrible situación de precariedad y violencia que vivían miles de personas LGBT. Sólo después de este gran estallido el mundo nos escuchó, hoy organizaciones como el MOVILH pretenden borrar e invisibilizar esta gran tradición de lucha llamando a marchar por la “IGUALDAD”, pero igualdad que jamás conquistaremos confiando en sectores como la Derecha y la Concertación, que se han llenado la boca con nuestros derechos  en toda época de elecciones para después seguir sosteniendo un orden social en el que somos duramente golpeados día a día por las mil caras de la discriminación, la homofobia, la heteronorma y el machismo. Otras organizaciones como el MUMS, se plantean más críticos en relación a la reciente promulgación de la Ley Zamudio, sin embargo, también entre sus filas cobijan estérilmente la espera de un gesto político de parlamentarios que sostienen día a día la herencia de Pinochet. El Partido Comunista y el Partido Humanista no estarán jamás a la altura de retomar la senda de quienes lucharon sin tregua contra la homofobia y la discriminación, ¿por qué? porque no existe en sus horizontes la lucha por emancipar nuestros cuerpos, por romper las cadenas que nos imponen los roles de género, no vislumbran en  el fondo una lucha anticapitalista contra un sistema que, basándose en la explotación del hombre por el hombre, santificada por la Iglesia, no puede reproducir más que miserias y opresión en todos los demás aspectos de nuestras vidas, incluyendo en el de nuestra sexualidad, porque nuestras sexualidades cuestionan una de sus instituciones más importantes: la de la familia patriarcal. Tenemos que arrancar nuestros derechos plenos organizándonos desde las bases en cada lugar de trabajo, estudio y población y exigirlos en la calle de frente a organizaciones traidoras como el Movilh!

La historia nos rebela como ha sido borrado el verdadero sentido de la marcha del orgullo gay: el movimiento LGTB, ese que nació de la lucha sin tregua en los años sesentas, durante los ochentas se disolvía y fragmentaba en miles de ONGs que trocaban la protesta política por el asistencialismo, la insolencia combativa por la integración al mercado y al consumo. La marcha que se realizaba cada año para conmemorar el hito de Stonewall se transformó en desfiles coloridos y festivos, muy alejados del espíritu insurrecto de los primeros años. Hoy la continuación de esta línea, la de la pasividad política y la confianza en diversos sectores de los gobiernos de turno, se refleja en la actitud del MOVILH, en la imagen de sus máximos dirigentes aplaudiendo, en el acto del 21 de mayo, a un gobierno que cuenta con apenas el 30% de respaldo popular, que ha sostenido brutales represiones a estudiantes, a pobladores como los de Aysén, y al pueblo Mapuche; que ha permitido que se homenajee a uno de los genocidas más odiados en el mundo entero: Pinochet, culpable del asesinato de cientos de personas LGBT en dictadura sólo por no ser heterosexuales, que mantiene a millones de trabajadores sobreviviendo con sueldos de hambre, que sigue privatizando la educación, los recursos naturales y la salud, que sostiene que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, etc.

 Creemos que recuperar y reivindicar lo mejor de nuestra tradición de lucha, no es sólo un acto de recuperación de nuestra memoria histórica como movimiento LGBT, si no que es una necesidad que se hace imprescindible hoy, que seguimos siendo despedidxs, expulsadxs, asesinadxs, violentadxs día a día, no hay nada que festejar, la Ley Zamudio es el mero maquillaje que tapa la profunda herida que deja la homofobia, sostenida por la Iglesia, los medios de comunicación, el parlamento, la institución de la familia patriarcal, la policía. La ley Zamudio le ha servido de salvavidas a un gobierno que se desploma en las encuestas, mientras nuestras condiciones de vida siguen intactas, mientras los miles como Zamudio no pueden vivir, ni trabajar, ni estudiar de manera completamente digna y libre ¡Debemos luchar como en Stonewall!

Desde Pan y Rosas, hacemos un llamado a todxs lxs trabajadorxs LGBT, a organizarse en sus lugares de trabajo y levantar comités y/o grupos contra la homofobia y la discriminación, para que nunca más seamos despedidxs sin haber dado una pelea por nuestro derecho a trabajar, para que nunca más jefes y supervisores nos hostiguen ni nos amenacen, por el sustento que llevamos a nuestras casas, y de paso así avanzar verdaderamente en combatir la homofobia. Debemos ser activos en combatir la homofobia, no esperar pasivamente que la sociedad se concientice de que también somos seres humanos con derechos. ¡Basta de sólo campañas para concientizar al resto, esperando el famoso cambio cultural! ¡La homofobia se combate con organización, lucha y resistencia, en colegios, universidades y trabajos!

 Por eso, contra la mercantilización de nuestra sexualidad, contra la integración al Estado de nuestras agrupaciones de lucha por nuestros derechos, luchamos desde Pan y Rosas por recuperar el espíritu de Stonewall, para poner en pie un movimiento LGTB, con una perspectiva anticapitalista y revolucionaria, muy arraigada en la clase obrera y en el pueblo pobre que, en las calles, una su lucha emancipadora a la lucha de todxs y todxs lxs oprimidxs y explotadxs en el sistema capitalista, por cambiar de raíz esta sociedad. Desde este punto de vista encaramos la pelea por:

¡¡¡El derecho a la identidad de género, al matrimonio igualitario y la adopción de hijxs, por el derecho a la salud pública, a la vivienda y al trabajo, por la despatologización de las identidades trans, contra la persecución al colectivo LGTB y la discriminación y la represión estatal y privada. Echemos abajo la herencia pinochetista que sostienen los gobiernos empresariales! Y lo hacemos como parte de nuestra lucha por una sociedad liberada de todas las cadenas de explotación y opresión que hoy pesan sobre nuestros cuerpos!!!


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