Algunas tareas urgentes del movimiento estudiantil frente a las nuevas movilizaciones

 

En la pasada marcha del 25 de abril, fuimos más de 100 mil estudiantes a nivel nacional los que retomamos las calles y colmamos las avenidas de las principales ciudades del país. Nuevamente estudiantes universitarios de privadas y tradicionales, secundarios de liceos técnicos y científico-humanistas nos encontramos en una multitudinaria marcha, para demostrar con fuerza que el movimiento estudiantil no está muerto y que esta lucha está lejos de acabarse.

La CONFECH ha realizado nuevas convocatorias, a las cuales adhirió la ACES: El 16 de mayo hay una nueva movilización nacional, y el 21 de mayo se marchará en Valparaíso para la cuenta anual. Por lo tanto, es más urgente que nunca discutir sobre cuál será la estrategia de movilización que seguiremos este año y responder a la pregunta que muchos compañeros se hacen: ¿y ahora qué? ¿Cuáles son los pasos que debemos seguir? Los estudiantes del Partido de Trabajadores Revolucionarios creemos que los siguientes ejes son indispensables para retomar la lucha por la gratuidad.

 

¡No nos dejaremos engañar: No al plan Beyer-Piñera!

 

La semana política ha estado marcada por los dos anuncios del gobierno: La salida de los bancos en el sistema crediticio, y la reforma tributaria. En primer lugar, se modificará el actual sistema de créditos universitarios sostenidos por la banca privada, y ahora será el Estado quien entregará los créditos a una tasa de interés uniforme de un 2%. Por otro lado, la reforma tributaria establece diversas medidas, como el aumento del impuesto a las empresas de un 17% a un 20%. En total, se estarían recaudando entre 700 y 1000 millones de dólares por año. Pero estas medidas no resuelven en nada nuestras demandas: La salida de los bancos es una medida que ya había recomendado la OCDE. El endeudamiento y los altísimos aranceles se mantienen. Nuevamente con la lógica de “subsidio a la demanda”, será el Estado quien financie a instituciones privadas que lucran a costa de nuestro endeudamiento. Esta es una medida que viene a pulir el mercado educativo. En cuanto a la reforma tributaria, ésta no sólo es insuficiente, sino que mantiene la regresiva estructura tributaria, los beneficios y las exenciones para las grandes empresas.

Hay que dejarlo claro: El gobierno quiere retomar la iniciativa, respondiendo a su enorme desaprobación, al cuestionamiento a la herencia pinochetista y la posibilidad de que se reabran nuevas luchas. Quiere desactivar las movilizaciones. Esto se ve claramente en que a la par que hace estos anuncios, está impulsando una ofensiva represiva a los mejores luchadores del 2011 con expulsiones en los liceos, sumarios en las universidades, criminalización política, etc. A la par que golpea a la vanguardia y busca dispersarla, anuncia estas medidas para contener y engañar a un sector, medidas que en verdad son política y económicamente útiles a los objetivos empresariales, y están muy lejos de ser un triunfo del movimiento o una derrota del gobierno. Es por esto que creemos que en las asambleas debemos votar un rechazo en todas sus letras a estas medidas, dejando claro y explicando cuáles son las reales intenciones del gobierno. La respuesta debe ser clara y contundente: ¡No nos dejaremos engañar: No a al plan Beyer-Piñera!

 

Nuestra exigencia: ¡Educación gratuita ahora!

 

Esta fue la demanda que recorrió calles, murallas, asambleas, tomas y que fue el motor de la lucha estudiantil del año pasado. No fue sólo una consigna, fue una exigencia concreta y un grito de lucha. Hoy las diversas organizaciones de izquierda como las JJCC, la Izquierda Autónoma, la UNE, el FEL y otros colectivos, dicen en sus discursos que están a favor de una educación gratuita, pública y de calidad, pero a la hora de la asamblea o el pleno, nos dicen que debemos revisar cuáles serán las demandas que exigiremos concretamente este año, ¿Fin al lucro? ¿Regulación a los privados? ¿Mayores aportes basales? ¡Nada de eso! Nuestra exigencia es y debe seguir siendo la gratuidad ahora, y debemos pelear para que eso quede establecido en el petitorio.

Evidentemente, junto con esto debemos articular un pliego que plantee un cambio estructural que acabe con la educación de mercado y con toda la herencia pinochetista en la salud, educación, en las condiciones laborales, en las libertades democráticas, etc. Una reforma educativa que establezca la gratuidad mediante financiamiento 100% estatal vía aportes basales, el fin a los subsidios a las universidades y colegios subvencionados, que acabe con la municipalización y establezca un sistema nacional de liceos públicos financiados por el Estado, que acabe con la PSU y plantee un ingreso irrestricto a las universidades públicas, que plantee el cogobierno triestamental y los consejos escolares resolutivos, que establezca la interculturalidad en la enseñanza, y que ponga la educación al servicio de los trabajadores y el pueblo. Un pliego que plantee la renacionalización de los recursos naturales bajo control de los trabajadores, que plantee fin a la subcontratación, un sueldo mínimo acorde a la canasta familiar, y la consigna de Asamblea Constituyente Libre y Soberana, basada en la movilización obrera y popular para acabar con toda la herencia pinochetista.

Si hoy exigimos la gratuidad como demanda inmediata e intransable, es porque tenemos claro que nuestra lucha es por derribar toda la herencia y el régimen heredado de la dictadura.

 

La gratuidad se consigue con lucha, tomas y paros: Por un plan de movilizaciones

 

Somos miles los estudiantes que creemos que este año debe ser un “segundo round” en la lucha por nuestras reivindicaciones, en el cual salgamos con más fuerza y sacando las lecciones de la movilización del año pasado. Sin embargo, los dirigentes del CONFECH han venido planteando que este año será de “acumulación de fuerzas”, de “alianzas con otros sectores”, de que será un año propositivo. Y al mismo tiempo, en los hechos rechazan de antemano retomar la movilización con todo lo que eso implica, es decir, paros, tomas, marchas, etc.

¿Pero es posible plantearse seriamente la lucha por nuestras reivindicaciones sin retomar la movilización que iniciamos el año pasado? Ha quedado demostrado que el gobierno y los empresarios no están dispuestos a ceder en nada que cuestione sus negocios, y de que la única forma viable de triunfar es avanzar a un enfrentamiento frontal con el gobierno. Es decir, que en un contexto de profunda crisis del régimen político heredado de la dictadura y de resurgimiento de las luchas de estudiantes, trabajadores, pobladores, debemos plantearnos como objetivo acorralar al gobierno,  agudizar esa crisis  para así doblarle el brazo a la derecha y la concertación, mediante la fuerza de la movilización de estudiantes y trabajadores. No existe otra forma de conseguir una demanda tan básica como la gratuidad.

Pese al balance desmovilizador de las direcciones, el movimiento estudiantil copó las calles. No podemos permitir que las marchas tengan un carácter de mera presión y se transformen en desfiles rutinarios. La marcha del 25 debemos transformarla en un punto de apoyo para retomar las luchas. Todos los dirigentes plantearon luego de esta movilización que había que partir un “segundo tiempo” de la lucha: Tienen que pasar de las palabras a los hechos. Es decir, debemos discutir un plan de movilizaciones que vaya en ascenso, que unifique las acciones de secundarios y universitarios, que unifique las luchas de profesores, estudiantes, trabajadores, pobladores. Por lo mismo, creemos indispensable que la CONFECH ponga buses para copar el 21 de Mayo Valparaíso. Que previa a la marcha, organicemos una masiva Asamblea General de Lucha de estudiantes y trabajadores, en donde discutamos las tareas y acciones a seguir, y que las mociones votadas sirvan de base para luego discutirlas en las asambleas de liceos, universidades, sindicatos.

 

¡Por la unidad de estudiantes secundarios y universitarios, basta de represión y criminalización, abajo el decreto 524!

 

La represión ha sido la tónica durante todas las movilizaciones, la vimos durante la lucha estudiantil, en la movilización de Aysén y la vemos frente a todo aquel que trate de levantar la voz. Y más brutal ha sido la represión a los sectores más combativos: La ley Hinzpeter lo que busca justamente es criminalizar las acciones de movilización. Pero la represión no viene sólo del gobierno, también de mano de alcaldes, rectores y directores de liceos. Nos amenazan con sumarios, y en los liceos a quienes participaron de las movilizaciones y quienes repitieron, la participación política está vedada por el decreto 524.

Es por esto que debemos exigir la inmediata reincorporación de todos los compañeros secundarios expulsados. Debemos luchar por derogar el decreto 524 que no permite la participación y politización de los secundarios. Somos muchos los secundarios que estamos dispuestos a movilizarnos nuevamente, pero no de nuevo solos y divididos. Aún reina la división en nuestras organizaciones: Los reformistas nuevamente quieren levantar referentes como la CONES que son instancias completamente burocráticas. A su vez, organizaciones como el FER, mantienen la ACES reducida y también burocratizada. Para ellos la unidad con los universitarios se reduce a que los dirigentes marchen con el mismo lienzo y se suban a los actos de la CONFECH.

 

La gratuidad se consigue sin burocracia: Por un Congreso CONFECH masivo y democrático orientado a la lucha

 

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