CPS del PTR-CcC n° 107 Reformas de Piñera: que no nos pasen gato por liebre

Comentario Político Semanal del PTR-CcC n° 107

29-4-2012

Nicolás Miranda

 

Las verdaderas intenciones de los anuncios de Piñera

 

En esta semana, Piñera anunció dos reformas: una reforma al sistema de créditos universitarios, y una reforma tributaria.

Las dos las presenta como destinadas a favorecer a los estudiantes y las clases medias.

La realidad, es que las dos buscan evitar cambios mayores, que se están demandando en las calles. Al día siguiente del anuncio de reforma al sistema de créditos universitarios, una movilización estudiantil convocó a casi 100.000 estudiantes en todo Chile, unos 80.000 sólo en Santiago.

¿Lo logrará? ¿Logrará evitar así los cambios que en las calles surgen con más fuerza?

 

Los anuncios para la educación de Piñera – Beyer: regular el mercado de la educación

 

La clave del anuncio en el tema del pesado endeudamiento de las familias para que sus hijos puedan estudiar, está en que se termina con el CAE que no era más que un negocio redondo para los bancos, y un endeudamiento de por vida e impagable para los estudiantes. ¿Soluciona el problema de la crisis de la educación superior provocada por el sistema de educación heredado del pinochetismo, que en esencia es haber transformado la educación de un derecho en un negocio?

No. Lo que hace es sustituir un tipo de endeudamiento (con los bancos) por otro (directamente por el Estado). Es un alivio, porque la tasa de interés será más baja. ¿Por qué no lo soluciona entonces?

Porque la educación sigue funcionando como un mercado: para estudiar, hay que endeudarse. Porque, lo que hace, es asegurar el negocio de las universidades- empresa (privadas) al proveerlas de clientes (los estudiantes) debidamente respaldados por un Estado que les asegura ampliamente los créditos para poder pagar su cuota. Porque sigue siendo discriminatoria: el crédito estatal será para los que obtengan un puntaje PSU a partir de 500 puntos, siendo que entre los que obtienen menos (aproximadamente unos 170.000 estudiantes) están entre el 7% de mejor puntaje en sus colegios, solo que tienen la desgracia de ser pobres, porque la escuela está dividida en una de primera, de segunda y de tercera. Porque las Universidades públicas siguen desfinanciadas, y así: sigue la diferencia entre el arancel de referencia (para el que se otorgan los créditos) y el real; siguen los profesores precarizados; sigue la falta de fondos para investigación; sigue la selección de entrada dejando fuera a miles por no poder pagar, debiendo tener que irse a otras universidades más baratas o de peor calidad.

La verdadera solución es una Universidad pública, única, multicultural y gratuita. La gratuidad permite el acceso a todos. Y termina con el negocio de la educación. Que sea única (como antes del golpe) termina con la división y fragmentación de las universidades en universidades de primera y de segunda (con Ues. regionales empobrecidas).

Lo que quieren Piñera-Beyer con este anuncio es, y lo dicen con todas las letras, evitar que continúe la demanda por educación gratuita. Perfeccionar el mercado de la educación: abaratarlo para que no se imponga la demanda de gratuidad. ¿Lo logrará?

 

La respuesta del movimiento estudiantil

 

Al día siguiente, contra todo lo esperable, casi 100.000 estudiantes en todo Chile salieron a las calles. Su demanda seguía siendo la educación gratuita.

El anuncio Piñera – Beyer no logró acallarlos. Aunque la lucha por la educación gratuita, no será fácil.

No sólo porque el anuncio del Gobierno busca dividir entre los sectores más activos de los estudiantes que mantienen esta bandera en alto, y el resto del movimiento estudiantil al que espera separar de aquellos planteando esta política como solución.

También, porque las direcciones mayoritarias de la Confech –hoy la Izquierda Autónoma y las JJCC desde la presidencia de la FECH, y colectivos agrupados en la UNE desde varias Federaciones de Ues. regionales-, a la vez que hablan con más fuerza de la educación gratuita, vuelven a poner sus fuerzas en la negociación parlamentaria.

 

¿La vía parlamentaria a la educación gratuita?

 

En todo este año, la dirigencia mayoritaria de la CONFECH se la pasó en los salones del Parlamento con su “propuesta técnica” por la educación gratuita.

Los que señalaban que las JJCC habían sido desplazados por estas nuevas organizaciones, IA, UNE, y se esperanzaron (o se preocuparon) se encuentran con una política de continuidad. La lucha del 2011 fue llevada a la discusión parlamentaria para desmovilizar. Este año, hacen lo mismo, con movilizaciones que están puestas en función de presionar para la negociación parlamentaria.

¿Es que se trataba de falta de fundamentos técnicos para la educación gratuita, como nos dijeron los dirigentes mayoritarios de la Confech? No. Es un problema de intereses (miles de millones de dólares que mueve el negocio de la educación superior), ideológico y político.

La vía parlamentaria, no nos lleva a la educación gratuita. Nos aleja.

Esto le da tiempo al Gobierno para intentar tomar la iniciativa en sus manos y salir con estos anuncios para dividir al movimiento estudiantil, fortalecerse, y lograr sus objetivos de que no se impongan cambios mayores, sino que cambios cosméticos. Con la reforma tributaria es lo mismo.

 

La reforma tributaria: proteger al empresariado

 

Son varios los anuncios, los principales: que las tasas que pagan las personas de impuesto a la renta tendrán rebajas de entre 10% y 15%; el tributo a las empresas subirá de 17% a 20%; se establecerá un sistema variable de gravámenes a los combustibles de manera que cuando los hidrocarburos suban de precio, el tributo baje; podrá descontar impuestos en hasta 50% por gastos en educación de sus hijos; se elevan los gravámenes a los destilados de mayor graduación alcohólica; se baja el impuesto de timbres y estampillas de 0,6% a 0,2%.

En total, se recaudaría entre 700 y 1.000 millones de dólares. Se ha dicho que es insuficiente. Es cierto. Una reforma en educación para la gratuidad, tiene un costo que sería, según algunos cálculos, de 3.000 millones de dólares. Además, buena parte de lo recaudado, va a aumentar los subsidios a los privados (los sostenedores, etc).

Una vez más, el problema real está en otro lado. En las calles, el rechazo al empresariado es creciente, se expresa como rechazo al llamado “modelo”, a las herencias de la dictadura (el negocio de la educación, el negocio de la salud, el negocio de la vivienda, la entrega de los recursos naturales a los monopolios imperialistas y las grandes empresas nacionales, los sueldos de hambre, el sistema binominal, etc.).

Uno de los problemas clave es que el sistema tributario es regresivo: pagamos más, en el total, a través del IVA el pueblo trabajador, que todo lo que pagan con sus impuestos las empresas. Esto no se toca. Esta estructura sigue igual.

Además, están los muchos mecanismos de elusión tributaria (es decir, formas que no son ilegales, de pagar menos impuestos los que más tienen). Uno de estos mecanismos es el FUT (Fondo de Utilidades Tributarias). Como en Chile se paga impuestos por utilidades retiradas, los empresarios dicen que no retiran (usan) estas utilidades, porque los llevan a este FUT. ¿De cuánto estamos hablando? De 200.000 millones de dólares (piense que la reforma tributaria recaudaría unos 1.000 millones máximo). Esto equivale al 80% del PBI de Chile. Es una trampa de los empresarios para no pagar. Y así, es el pueblo trabajador el que carga con el mayor peso de los impuestos en Chile.

Lo que buscan con este anuncio de reforma, es lo mismo: evitar que desde la calle, con nuestras luchas, se imponga una reforma mayor.

Una que empiece planteando el fin del IVA y el impuesto progresivo a las empresas: cuanto más grande una empresa, más paga. Y con esos ingresos, financiar una educación y salud gratuita, viviendas para todos los sin casa.

La herencia de la dictadura –sostenida en la impunidad patronal para hacer sus millonarias ganancias a costa de la clase trabajadora- busca así ser preservada.

¿Lo lograrán?

Todo parece decirnos que no. La movilización estudiantil del jueves 25-4, mostró algo importante: que las demandas son políticas. Que aún anunciando un alivio al bolsillo “de la gente” como le gusta decir al gobierno, la derecha y la Concertación, miles salieron igual a las calles.

Pero estas movilizaciones, cada vez más políticas, tienen un límite: ninguna de sus direcciones está por derribar toda la herencia pinochetista, que está en la base de las luchas, y de los padecimientos del pueblo trabajador.

 

Ni derecha ni Concertación

Hay que terminar con toda la herencia pinochetista

Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, basada en la movilización

 

Porque, como vimos, las direcciones mayoritarias de la Confech, están por la vía parlamentaria, aunque hablan más alto de educación gratuita. Porque el PC está en un pacto político- electoral con la Concertación, que preservó y profundizó la herencia de la dictadura.

Lo que hace falta, es organizarnos para la lucha para terminar con toda la herencia pinochetista.

Terminar con toda esta herencia en forma íntegra y definitiva, solo será posible con la revolución socialista de los trabajadores que de paso a una República de los Trabajadores, basada en sus organismos de democracia directa. Aún muchos no comparten esta lucha, pero en este camino, debemos luchar por poner en pie una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, basada en la movilización de todo el pueblo trabajador.

Para esta lucha, hace falta una alternativa, trotskista, como la que luchamos por construir desde nuestra joven liga de trabajadores y estudiantes, el Partido de Trabajadores Revolucionarios- Clase contra Clase, que lucha por poner en pie un partido para la lucha de clases, con una política de clase independiente de toda variante patronal: ni derecha, ni Concertación.

 

 

 

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