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CPS del PTR-CcC n° 111El rey está desnudo


4-6-2012

Nicolás Miranda

 

 

Las clases sociales están entrando directamente en escena. Otra muestra más de la crisis contenida del régimen heredado de la dictadura, que deja al rey al desnudo.

Los burgueses entran en escena clamando por sus mezquinos intereses: es el caso de Colbun. Y de los empresarios en sus habituales reuniones.

Por su parte, la crisis capitalista comienza a golpear nuestras puertas, y en los lugares de trabajo se comienza a vivir la intención de los patrones por hacer pagar los costos de la crisis a los trabajadores, en especial a los subcontratistas, que puede que comiencen a aparecer en las calles, al igual que los estudiantes.

Y todo esto, cuando el gobierno se contenta porque en las encuestas salió del subterráneo para llegar apenas al primer piso, subiendo del bajísimo 24% de apoyo al muy bajo 33% de apoyo.

 

La burguesía con su propia voz

Uno de los grupos económicos dueños de Chile, los Matte a través de Colbún, conminó al gobierno. Le exigió que definiera una política energética, y sino, no seguiría adelante con el proyecto de Hidroaysen.

¿Qué significa esto? Significa que exige al gobierno que pase por encima de las protestas contra el saqueo del agua y la destrucción del medioambiente en Aysen, para seguir enriqueciéndose a costa de una población que acaba de salir a las calles por las pésimas condiciones de trabajo y de vida que padecen mientras las empresas de la zona se enriquecen. El Gobierno, a su modo, ya había declarado que estaba contra el pueblo trabajador y a favor de Hidroaysen: anunció que harían una carretera eléctrica estatal, con el fin de ahorrarle problemas a la empresa, y pudiera seguir adelante con sus represas.

A los Matte se sumó Gonzalo Vial, dueño de Agrosuper: criticó al gobierno el cierre de Agrosuper, tras la lucha del pueblo de Freirina.

Ni Matte ni Gonzalo Vial están solos. En un encuentro empresarial el 26/5, otros se han sumado: Ripley, Banco de Chile, etc., criticando las regulaciones vía Sernac.

Junto con los burgueses, salen sus fuerzas de choque: provocativamente, los pinochetistas realizarán un acto de homenaje a Pinochet en el Caupolicán. Y funcionarios de la dictadura quieren sembrar el terror: Francisco Javier Cuadra declaró que “probablemente puede ir surgiendo una reacción contraria al sistema del partidos, y se lleve a cumplir el ADN de la república de Chile; periodos de democracia desgastada, seguidos de irrupciones autoritarias”.

Es claro que no se trata de que el empresariado no reconozca como propio a este gobierno de gerentes, de uno de los suyos.

¿De qué se trata entonces? De que los empresarios salen a hablar con su propia voz, y no mediante sus políticos de la Concertación y la derecha, porque están sumidos en una crisis que no logran remontar. Y por la debilidad del gobierno.

 

Un gobierno débil

Es que todo le sale al revés de cómo lo pretende. El llamado “caso bombas” terminó con la declaración de inocencia de todos los imputados. Los que hasta ayer, en los medios de comunicación, aseguraban su culpabilidad, ahora deben retroceder. Había sido bandera de esta derecha criminalizadora de cualquier lucha. Pretenden decir que fue un fracaso de la Fiscalía, en una disputa interna con dientes y cuchillos que ya ni pueden disimular. Lo cierto es que Hinzpeter había hecho declaraciones públicas de estas en conocimiento de todo el proceso y su desarrollo, llegando a contratar bajo sus órdenes en el Ministerio del Interior al Fiscal peña que inició esta persecución con máscara judicial.

No fue lo único. La derecha salió a golpear a Bachelet. Como si ellos no tuvieran nada que ver: entre unos y otros, la derecha y la Concertación, se reparten como un botín el Estado, transformándolo en un entero ONEMI-SHOA que no sirve para nada, más que para defender los intereses de empresas como Colbún. El asunto es que los golpes a Bachelet, terminaron con la Concertación amenazando con bloquear sus proyectos de ley (aunque como sabemos, le aprueba todo a la derecha).

Suma y sigue: A la semana que el Ministro de Eduación Beyer declaró que, según la ley, en las Universidades privadas no se lucra, salta a la luz pública el enriquecimiento de los empresarios dueños de la Universidad del Mar a costa del trabajo de sus profesores y funcionarios, y con ello de la calidad de la educación de sus estudiantes.

Y por si faltara algo, la derecha se divide entre longueiristas, golbornistas y allamandistas por quién será el candidato a presidente, contra los intentos inútiles del Gobierno de evitar que se lancen a la carrera presidencial. Además, los medios de comunicación entran al ruedo: La Tercera destrató a Longueira, que anunció iniciará acciones en la Comisión de Etica del Colegio de Periodistas contra ese diario.

Ante este gobierno débil, que todo le sale al revés de cómo lo pretende, la burguesía no es la única clase que comienza a usar su propia voz. Con mayores dificultades, la clase trabajadora está siendo empujada a hacer lo mismo.

 

La crisis golpea la puerta

El Gobierno está anunciando los riesgos de que la crisis capitalista mundial llegue a Chile, para intentar repetir lo de Bachelet: presentarse como protectores del pueblo trabajador y así subir en el favor del pueblo. Difícilmente lo logren. Esta crisis viene más seria: aquellos países que en la vez anterior se habían mantenido relativamente al margen, como China, no podrán escapar esta vez.

Se dice que la vía del contagio a Chile será financiera: que se podrían reducir los préstamos que permitan el funcionamiento de las empresas. Pero no quedaría sólo ahí.

Aunque aún en altos niveles, el precio del cobre está cayendo. Ya se dice que se reducirá el ritmo de creación de empleo.

Hay más. Los trabajadores más explotados, puestos por los empresarios como trabajadores de segunda, los subcontratados, podrían recibir un impacto directo. Las empresas se disponen a reducir personal, crear nuevas empresas de papel para recortar derechos y abaratar aún más al trabajador. En la discusión del salario mínimo –con el que viven 1 millón de trabajadores- se niegan a un aumento que pueda al menos satisfacer las necesidades básicas: la burguesía crea trabajadores pobres, enriqueciéndose a costa de su trabajo.

Los trabajadores subcontratistas empiezan a inquietarse. Pasa en la minería, pasa en los servicios y en el comercio, también en algunas industrias.

Habrá que ver los próximos días, pero es probable que trabajadores subcontratistas salgan también a las calles. Podrían encontrarse con el movimiento estudiantil.

Que alcancen su unidad es una de las tareas del momento. Las direcciones oficiales del movimiento estudiantil y de los trabajadores, los mantienen divididos. A la vez, se niegan a pasar de las demandas que nos empujan a las calles, a unirlas detrás de la demanda que las unifica: la persistencia de la herencia de la dictadura con su educaci´n y salud de mercado, sus trabajadores de segunda, su saqueo de nuestros recursos naturales. Una sola voz debe unirnos: hay que terminar con toda la herencia pinochetista.

 

Abajo toda la herencia pinochetista

Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana basada en la movilización

 

Preparemos la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana basada en la movilización en las calles. Para el Partido de Trabajadores Revolucionarios- Clase contra Clase/ PTR-CcC, es parte de la lucha por una República de Trabajadores basada en sus organismos de democracia directa.

La tarea de esta hora, es, para terminar con toda la herencia pinochetista, poner en pie una alternativa, trotskista, como la que luchamos por construir desde nuestra joven liga de trabajadores y estudiantes, el Partido de Trabajadores Revolucionarios- Clase contra Clase, que lucha por poner en pie un partido para la lucha de clases, con una política de clase independiente de toda variante patronal: ni derecha, ni Concertación.

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