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¡No me digas que somos =Iguales, no tenemos tus privilegios de clase! Balance marcha lgbt, llamado a levantar un frente único. Pan y Rosas.

¡No me digas que somos =Iguales, no tenemos tus privilegios de clase!

Balance marcha lgbt, llamado a levantar un frente único. Pan y Rosas.

 

A eso de las dos de la tarde del sábado 23 de Junio, Plaza Italia se repletó de gente, familia, jóvenes y viejos tras el llamado a marchar por “la igualdad”. Este llamado poco claro, que no apelaba directamente a la situación que vivimos miles de personas LGBT, al contrario de recuperar el sentido de lo que se conmemoraba: la revuelta de Stonewall (dónde cientos de jóvenes homosexuales tan empobrecidos como combativos se enfrentaron durante días a la policía y reclamaron sus derechos básicos), lo borraba con ensañamiento de la memoria histórica de gays y lesbianas, dejando no sólo un vacío en la tradición de lucha que originó a nivel mundial esta multitudinaria marcha, si no que arrinconándola tras un lema que llamaba abandonar la lucha en las calles para situarla cómodamente tras los bastidores de un parlamento y de un gobierno que se desploman, que se acercan cada vez más a la vorágine de una crisis que parece no tener remedio ni vuelta.

 

De a poco todo cobra sentido. Algunas pistas van apareciendo para aclarar el agua turbia: imágenes de Rolando Jiménez durante el 21 de mayo aplaudiendo a Piñera en la cuenta pública por la Ley Zamudio, el movilh derechizado hasta la médula con Rementería en su directorio (el joven RN que quiere maquillar de rosa a su conglomerado, borrando su verdadero rostro hijo de la Dictadura de Pinochet, esa Dictadura que asesinó tan cruelmente a tantos homosexuales y trans), el creciente protagonismo de personajes como Simonetti, el pago de Piñera al funeral del joven Zamudio, la visita solemne de Hinzpetter a la posta central, el aumento de apoyo al gobierno de un deprimente 20 y algo porciento a un triste 30% en las encuestas y, finalmente, la conclusión e imagen final: la gran marcha lgbt cambiaba sus multicolores banderas, por banderas blancas, banderas blancas que portaban el lema: “somos =Iguales”

 

Alarmante. Pareciera un cuento siniestro, pero es la astucia política de una organización que le está sirviendo de salvataje a un gobierno que se hunde, y no sólo a un gobierno, si no que a un régimen político en crisis. Y es que Iguales no sólo está compuesta por gente de Derecha y financiada por Jorge Errázuriz, uno de los amigos personales de Sebastián Piñera, sino que también representa rostros como Tohá, el diputado DC Aldo Cornejo, Andrés Velasco y la jueza Karen Atala. Con este repertorio y con este financista, nos explicamos el porqué de que hasta la marcha llegara un camión gigantesco repleto de banderas de Iguales, que repartían a la gente gratis, mucha de esta gente la recibía porque la asimilaba con el nombre de la marcha: por la Igualdad… gran y astuta maniobra política que le hicieron al desgastado y derechizado Movilh con el título de la convocatoria.

 

El carrito alegre del movilh deslució completamente, más lució el espectacular y sobrio camión de Iguales, así como lució el Ministro Harold Beyer, quién se paseaba sonriente en la marcha frente a los miles de estudiantes que el 2011 también fueron (y son aún) parte del movimiento estudiantil, ese movimiento que exigió educación gratuita, que quiere abolir el lucro, ese lucro que defienden sin escrúpulos, la Derecha y, también, la Concertación y sus ministros: una contradicción que no se agota, y que da cuenta de un movimiento LGBT aún despolitizado, lo que más espacio le abre a organizaciones como Iguales.

 

Nosotrxs la disidencia, así llamada por el Mostrador, organizaciones como la nuestra: Pan y Rosas, organización de mujeres y diversidad sexual; el PTR,  secretarías de género de distintas universidades, colectivos varios, en un intento de alertar que la derecha se está colando en los movimiento sociales, partiendo por el movimiento lgbt, levantamos gritos de denuncia: “No me digas que somos =Iguales, yo no tengo tus privilegios de clase”, “=Iguales son de Piñera, y la Concerta: la misma billetera” y tratamos de confluir al final de la marcha. Ahora tenemos doble lucha: si hasta el año pasado éramos críticos de que la marcha fuese un desfile alegre y despolitizado y no una jornada de protesta, ahora sumémosle que está siendo dirigida por una macabra y oportunista alianza entre derechistas y concertacionistas y financiada por la mismísima Derecha. Iguales está apareciendo en todos lados, en centro de alumnos, en federaciones, en todos los medios de comunicación, y lo que es peor: en el imaginario del gay y la lesbiana, del o de la trans empobrecida, esa que trabaja de peluquera o ese que fue a parar a un callcenter para ganarse un escuálido sueldo… sí, lgbt de la clase trabajadora y de sectores pobres. ¿Por qué debiésemos permitirlo si Iguales invitó a marchar a Evelyn Mathei y a Chadwick? ¡Los mismos que nos condenan a vivir con sueldos de hambre y que, por otro lado, ganan millonarias dietas parlamentarias!

 

Desde Pan y Rosas hacemos un llamado a organizaciones LGBT de lucha, a levantar un frente único contra la arremetida de la Derecha en nuestro movimiento y  también contra la Concertación, esta alianza oportunista debemos combatirla de frente, confluyendo en el acuerdo con dar una pelea  por denunciarlos en todos nuestros espacios y por demostrarle al compañero gay a la compañera lesbiana o trans que la alternativa es organizarse y luchar, retomar las calles y alzar la voz en lugares de trabajo y estudio.

 

¡Por un frente único contra la Derecha y la Concertación!

¡No me digas que somos =Iguales, no tenemos tus privilegios de clase!

¡LGBT a luchar, del clóset a la calle!

 

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