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se realizó II Congreso del Partido de Trabajadores Revolucionarios – Clase contra Clase

Por Pablo Torres y Juan Valenzuela, PTR-CcC

Los días 14, 15 y 16 de julio se realizó el II Congreso del Partido de Trabajadores Revolucionarios – Clase contra Clase. Reunidos en una sede sindical del sector alimenticio en la zona sur de Santiago, decenas de delegados, casi 200 compañeras y compañeros militantes e invitados provenientes de Arica, Antofagasta, Valparaíso, Temuco y Santiago, deliberaron durante tres intensas jornadas en este congreso marcado por la enorme lucha del 2011 protagonizada por la juventud. El Congreso contó con la importante participación y enorme aporte del compañero Christian Castillo, ex candidato a vice-presidente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, y dirigente del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) de Argentina, además del compañero Fernando Scolnik de la Juventud del PTS. También participó activamente el compañero Marcelo Torres de la Liga Estrategia Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LER-QI) de Brasil, quien el año pasado estuvo varios meses en Chile aportando a la intervención revolucionaria del PTR.

La crisis mundial se que agudiza y las nuevas oportunidades para los revolucionarios marxistas

Iniciando con saludos internacionales de los distintos grupos de la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional (FT-CI), corriente de la cual somos parte, abrimos la discusión el primer día sobre la situación internacional. Discutimos que la crisis mundial de carácter histórico abierta a cinco años, pese a los masivos planes de rescate y mecanismos para que los capitalistas ganen tiempo, continúa agudizándose y amenaza con quiebres mayores. La crisis se está expresando en agudas crisis políticas y nuevos fenómenos de la lucha de clases en todo el mundo, además del surgimiento de nuevas disputas entre los imperialismos, en particular entre EEUU y Alemania. En Europa, con los enormes ataques al proletariado y la crisis social de millones de personas en el mundo, está abriendo enormes brechas entre los partidos de la burguesía y millones de trabajadores y pobres que empiezan a enfrentar los planes capitalistas con masivas huelgas y marchas, tendencia a la huelga general, no solo en la clase trabajadora, sino en la emergencia de la juventud en todo el mundo. No solo en Europa, sino en EEUU con la emergencia de Occupy Wall Street, en el Norte de África con las rebeliones populares que intentan desviarse, en América Latina con nuevos procesos de lucha de clases, en China con el surgimiento del proletariado industrial más importante del mundo. Se reactualiza la época de crisis, guerras y revoluciones, y abren una enorme oportunidad para que al calor de las luchas se pueda superar la crisis moral y de subjetividad en el proletariado que dejó la caída de los mal llamados socialismos reales, y abre enormes perspectivas para que las ideas del marxismo se abran paso en el clase trabajadora, y permita nuevas vías para la construcción de partidos revolucionarios de combate que den batalla a las burocracias sindicales y los nuevos fenómenos reformistas que intentan desviar las grandes batallas a salidas burguesas a la crisis. Por tanto, se replantea la necesidad de re-impulsar una ofensiva de las ideas del trotskismo y dar nuevos pasos en la construcción de corrientes revolucionarias en el movimiento obrero y la juventud como parte de la lucha por reconstruir la IV Internacional.

La crisis contenida del régimen y la masiva lucha de la juventud

El 2011 en Chile vivimos el proceso de lucha de masas más importante desde la dictadura y abrió un nuevo ciclo político. Cientos de miles de estudiantes secundarios y universitarios, acompañados de sectores de la clase trabajadora y sectores populares que apoyaron activamente la lucha como fue con los cacerolazos, desafiaron al régimen neo-pinochetista de la Concertación y la derecha. Esa enorme lucha golpeó los cimientos del Chile neoliberal y dejó por el suelo la aprobación de las instituciones del régimen (gobierno, parlamento, partidos burgueses, justicia patronal, policía, Iglesia, etc.) y el enorme rechazo de la población hacia éstos. El movimiento estudiantil emergió como la única oposición política no solo al gobierno derechista del empresario millonario Sebastián Piñera, sino al conjunto del régimen de la transición pactada. Es un régimen debilitado, con crisis en las alturas, con un gobierno que tiene desordenada sus propias filas, con una oposición centroizquierdista debilitada. Esto, abre mayores oportunidades para la emergencia de los explotados y oprimidos. La lucha del año pasado cambió la cabeza de millones de personas y abrió nuevos procesos de lucha de clases: Aysén, Freirina, y diversas batallas en universidades, liceos, en cortes de calle, pobladores, y donde inicialmente se empiezan a abrir mayores luchas de los trabajadores como hemos visto en diversas huelgas estos últimos meses. La burguesía por ahora ha reforzado la represión e intenta introducir nuevos mecanismos de represión para frenar el ascenso de la lucha de clases. Además, se prepara para salidas estratégicas de auto-reforma en caso de que las nuevas luchas amenacen el dominio político de los empresarios y sus partidos. El viejo régimen neo-pinochetista totalmente anacrónico es incapaz de responder a las necesidades mínimas de las masas y eso abre una tendencia explosiva que pueda dar mayores saltos en la lucha de clases, y permitir la entrada explosiva de la clase trabajadora. El gran límite para derribar la herencia pinochetista y abrir paso a una lucha revolucionaria, son las direcciones de colaboración de clases, tanto del movimiento estudiantil como del movimiento obrero. El Partido Comunista, que dirige sectores estratégicos del movimiento obrero y el año pasado fue la principal dirección del movimiento estudiantil viene en una cada vez mayor integración al régimen, en alianzas con la Concertación, y buscando contener las luchas para desviarlas a la presión parlamentaria y que les permita ganar peso en su negociación con el régimen. La lucha contra la burocracia estudiantil y sindical de colaboración de clases que intentan frenar el desafío a la herencia pinochetista es un requisito fundamental para los nuevos desafíos planteados.

Construir una agrupación de cientos de jóvenes combativos y revolucionarios para tirar abajo la herencia pinochetista

El Congreso discutió en torno a cómo debíamos orientarnos los revolucionarios trotskistas en estos escenarios. La lucha del 2011 hizo surgir una vanguardia juvenil con una nueva subjetividad, con una enorme disposición a la lucha, una generación “sin miedo” que se enfrenta a la policía en las calles, que odia al régimen y rechaza la política de colaboración del PC y la burocracia estudiantil, que comienza a sacar sus lecciones e inicia un camino de organización. Esto abre un enorme campo para que los revolucionarios nos podamos fusionar con lo mejor de la vanguardia y dar una pelea común contra las direcciones reformistas, autonomistas y populistas. Y esto abre importantes perspectivas para que pueda emerger el trotskismo como una alternativa revolucionaria en este nuevo ciclo político abierto en el país. Lo expresa las declaraciones de Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional (RN), partido de gobierno, al hablar cada tanto del peligro del “trotskysmo”. Buscamos que ese “fantasma” se transforma en una seria amenaza al régimen y pueda emerger como una corriente con peso en el movimiento obrero y estudiantil.

Nuestra organización aún no es un partido, somos una liga de propaganda con rasgos de acción. En ese marco, el Congreso reflexionó sobre qué tácticas y qué medios buscar para ligarnos a lo mejor de esa vanguardia en la lucha estratégica de construcción de un partido revolucionario de combate. Que las tareas de una liga, plantean la necesidad de pensar diversas tácticas y políticas audaces que permitan que el trotskysmo pueda emerger como una corriente con peso en el movimiento obrero y estudiantil.

Dando cuenta de eso, el Congreso definió revitalizar la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR) surgida el 2011, con decenas de activistas independientes del proceso, en su encuentro nacional realizado en la Casa Central de la Universidad de Chile en toma, y en el Liceo A-90 gestionado por estudiantes, apoderados y profesores. En varios lugares donde actuamos durante el proceso, confluimos con decenas y centenas de activistas de la lucha. Hoy la vanguardia está dispersa buscando organizarse, mientras aún somos cientos de miles que salimos a la calle a manifestarnos contra el gobierno y el régimen. ¿Cómo podemos ser una contribución para que todos quienes querían la gratuidad ahora y pusieron sus energías en las tomas, marchas, luchas contra la policía, para que todos quienes desconfiaron de la mesa de diálogo entre la Confech y el gobierno, puedan reorganizarse, mientras la burocracia intenta desviar todo al parlamento? Con el fin de avanzar hacia eso, decidimos reimpulsar la ACR, con encuentros locales, regionales y uno nacional que pueda agrupar a centenares de compañeras y compañeros en una militancia en común que se proponga terminar con la herencia pinochetista y enfrentar las políticas del reformismo y el autonomismo que intentan llevar las batallas a la colaboración con los partidos patronales. Una agrupación que nuclee a lo mejor de esos miles de estudiantes combativos secundarios, universitarios y también jóvenes trabajadores que buscan abrirse paso enfrentando la herencia de la dictadura. Quienes participaron en la lista “Seguimos en Pie” de la USACH junto a Javiera Márquez que sacó más de 2.000 votos triunfando sobre la JJCC, los luchadores del A-90 como Cristóbal Espinoza que llevaron adelante la experiencia de auto-gestión tri-estamental, luchadores de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile como Bárbara Brito que dieron importantes batallas y lucha por la auto-organización, o el referente de rap Zonyko que expresó el sentir de miles al ritmo del hip-hop y las bandas de las tomas, se han propuesto buscar las vías para que podamos conformar una gran corriente política que le dé la lucha al reformismo y a los colectivos populares. Una batalla estratégica para que pueda emerger el trotskismo y transformarse en una seria amenaza para los empresarios y sus partidos. Esa es la tarea del período: agrupar a cientos o miles de jóvenes combativos que puedan disputar sectores masivos al reformismo y al populismo para que la juventud junto a la clase trabajadora sea capaz de mandar a la historia toda la herencia de la dictadura de Pinochet.

18 de julio de 2012

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