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Una reflexión política en torno al h2

UNA REFLEXION POLITICA EN TORNO AL H2

Este texto corresponde a una reflexión política personal del proceso vivido durante el 2011, no pretendo que esta reflexión concentre a la totalidad del h2 organizado, pero si a una parte de activistas y organizaciones h2, que hoy debaten temas de gran importancia para la lucha de clases. Y lo hago con el ánimo de aportar en este proceso, siempre con un espíritu crítico pero con gran respeto y admiración por los kompas y organizaciones k se parten el lomo levantando h2 organizaoh. Hago esta aclaración ya que es probable que algunas críticas no sean del todo populares, pero se también que solo el espíritu crítico es lo que nos ha hecho avanzar, no solo en el h2…en todo.

I.- DE KULTURA A MOVIMIENTO: DE LA RH2A A LA LUMPENCREW

A principios del 2010, después de un tiempo de colaboración, ingresé a la RH2A (La Red de HipHop Activista tiene su propia historia y cuando yo me integre ya tenia ella toda una experiencia de trabajo y actividades exitosas; otros compañeros pueden y deben contar la historia de la rh2a, de sus logros y aciertos, de sus errores y vicios, y de cómo llegó a dividirse en dos organizaciones distintas, a saber: Lumpen Crew y Planeta Rock Crew) Cuando ingresé a la Rh2a, estaba convencido de que la derrota que arrastra nuestro pueblo desde la dictadura, no terminaba de profundizarse. La descomposición del pueblo pobre, la pasta, la choreza destruyen la población. La derrota infringida por los milicos y la burguesía a la clase trabajadora en particular, y a todo el pueblo pobre en general, aun no terminaba de golpearnos, y los Gobiernos rastreros de la concertación no hacían más que profundizar la derrota y contener con engaños y limosnas el naciente descontento. El h2 era una señal de eso, de aquel descontento latente, que aun no estallaba. Los talleres h2 basados en la educación popular, los colectivos h2 funcionando en las poblaciones, etc. nos parecían la tarea inmediata y fundamental. Reconstruir identidad popular y combativa, desde la población y para la población. Y el h2 es justamente eso, identidad, cultura, expresión popular, ¡poblacional-estalya!.

Tal cual las comunidades negras y latinas en EEUU a finales de los 70, donde el HipHop jugaba justamente este papel de rescatar jóvenes de la droga y las pandillas y recomponer la identidad comunitaria (pandilleros “recuperados”), yo –y muchos compas también- trasplantábamos mecánicamente este escenario a la realidad de chile. Hay que reconocer, no obstante, que existen particularidades del desarrollo del h2 que son innegables, como por ejemplo que efectivamente se haya constituido como una cultura o identidad popular, poblacional, que haya desarrollado formas organizativas en amplios sectores populares y que se armó de un mensaje (rap) combativo y, a ratos, anticapitalista. La practica de muchos colectivos y talleres h2 se basa primordialmente en la educación popular y el trabajo territorial, ideas como las de Freire enganchan muy bien con las de KRS-ONE respecto de entrete-educacion, o la identificación con la comunidad (el barrio) con nociones de poder popular territorial, identidad popular, etc. O sea existía una sintonía entre lo que pensábamos que ocurria, y la práctica que desempeñábamos.

En resumen, durante mi militancia en la RH2A mi postura política respecto del trabajo ha desarrollar tenia (tintes mas tintes menos) plena concordancia con la educación popular, con la reconstrucción del tejido social, con la concepción de que a través de la educación, cultura y organización iríamos logrando generar conciencia de clase en el pueblo, y que eso –tarde o temprano- cristalizaría en la revolución (una visión evolucionista y pedagógica del proceso). El propio objetivo de la RH2A estaba indisolublemente ligado a la educación popular, el proyecto de levantar un colegio dentro de una población, una escuela popular como meta del colectivo, grafica la importancia que le asignábamos a la educación, el arte y la cultura popular. Es paradójico –e interesante- que el año de las movilizaciones por la educación gratuita presenciara el derrumbe de aquel proyecto. La Clazze o la Editorial Quinto Elemento también fueron trabajos de esta organización. Un colectivo de artista del rap-combativo, que formen un bloque y que posicionen al rap político y anticapitalista, frente a otros tipos de rap que degradan a la mujer, que menosprecian las luchas del pueblo o que las ahogan en alcohol, alienación y todas las miserias que el capitalismo ha impuesto a los oprimidos. O la publicación del libro “Del Mensaje a la Acción” y la formación de la editorial “Quinto elemento” como contribución a sistematizar la historia política y social del h2 organizado en chile, reflexionando al h2 como experiencia de construcción de identidad popular. Es preciso destacar aquí la inmensa contribución que hicieron y hacen a este trabajo compañeros activistas y militantes h2 que sin tener proyectos artísticos de por medio, ni fines personalistas se entregan por entero, desde el anonimato y sin mas objetivo que contribuir a las luchas del pueblo pobre, desde la trinchera del H2. Digo esto porque es común que en el h2 los quiebres, las disputas y los liderazgos se asocien a los MCs, sea para idealizarlos o satanizarlos. A veces 2 activistas convencidos y comprometidos valen por 10 MCs carismáticos. Volvamos a la Rh2a, el logro más conocido de la red es –sin duda- el Festival Planeta Rock. Un festival H2 masivo, autogestionado y con contenido poblacional y combativo. A mi parecer, la cúspide de este proceso se vive justamente a principios del 2011 con la consigna “De Kultura a Movimiento”, con el planteamiento -en un futuro indeterminado y más bien como una orientación general- de transformar nuestra cultura en una fuerza política propia. Ahora bien ¿Cual es el contenido y los objetivos políticos de ese movimiento h2? Eso es otro tema, que baste con decir que la necesidad estaba ya allí plasmada: el h2 debía dar un paso, y un paso político; constituirse como movimiento.

II.- H2 Y CONCIENCIA DE CLASE

Antes de continuar me gustaría hacer algunas precisiones. Si bien se habla mucho de conciencia de clase dentro del h2 organizado, hay que hacer la salvedad de que se hace de forma amplia; por ejemplo, es normal hablar de colectivos populares h2 o talleres h2, pero no se plantea la posibilidad de sindicatos h2 o de organización de trabajadores h2 (la idea puede sonar incluso ridícula) pero esto dice relación con que el h2 es predominantemente territorial, del barrio, de la poblah. Ahora si el H2 fomenta y contiene a la conciencia de clase, no debería parecernos tan disparatado un sindicato h2 o una partido revolucionario h2. Pero no es así, y en concreto se ha desarrollado territorialmente, en el barrio, en el formato de talleres y colectivos populares. No es por azar que estas experiencias sean permeables a las lógicas de construcción propias de la tradición mirista (afinidad con el poder popular, identificación del h2 como un frente intermedio, etc.) o de los grupos y colectivos que se construyen con este tipo de lógicas territoriales o comunitarias. Esta afinidad se da tanto en algunas metodologías de trabajo como en el sustrato ideológico que está tras estas concepciones: identidad popular, poder popular, asociatividad territorial, etc. ¡Ojo! No estoy diciendo que el h2 organizado sea instrumentalizado o haya sido cooptado por estas otras organizaciones populares sino que las lógicas de construcción son similares, y que existe una afinidad ideológica de trasfondo.

La noción de conciencia de clase que utilizábamos no era la tradicional, o sea: la conciencia que diferencia a la clase trabajadora del resto de los grupos y capas sociales (como la productora de la riqueza), en oposición a la conciencia de clase burguesa, la clase dominante (como usurpadora del trabajo). Sino mas bien una conciencia de clase popular donde trabajadores, pobladores, juventud, cesantes y todos los oprimidos en general que cohabitan en las poblaciones y son oprimidos, se identifican mutuamente en función del territorio en que viven y luchan, la poblah; es importante hacer notar que a pesar de lo amplio del concepto no se incluía (o se silenciaba) la diversidad sexual o las presiones machistas en la identidad popular, pero culpar al h2 de esto seria una tremenda injusticia, el h2 condensa lo mejor y lo peor de nuestro pueblo, su combatividad y sus prejuicios, sus luchas y sus derrotas. El machismo y la moral burguesa no solo aflora en el h2, lo hace también en la tradición de la izquierda chilena y en lo personal es mucho mas comprensible que un joven poblador que despierta a la vida política en un colectivo h2 comparta y reproduzca estos prejuicios machistas y homofóbicos, a que lo haga un eximio revolucionario en su trabajo político cotidiano, como efectivamente ocurre. En ambos casos deben combatirse estos prejuicios, teniendo presente que en el primer caso es parte de un desarrollo en marcha de la emancipación de la ideología burguesa, y en el segundo es un aspecto pequeñoburgués regresivo, propio de la tradición de la izquierda chilena, una opción política.

Volvamos con la conciencia de clase. Si bien grandes exponentes del rap combativo (de Subverso a Salvaje Decibel, de Panteras Negras a GOK), se han preocupado de instalar a travez de sus letras y canciones la importancia de la clase trabajadora, del asalariado, de la fuerza de trabajo, versus la burguesía y el gran capital trasnacional (como contradicción fundamental del capitalismo) también es cierto que esta convicción nunca tomó, ni ha tomado aun, forma organizativa, ni practica, menos estratégica. El h2 tiene propuestas y trabajo- o sea estrategia- para el barrio, la poblah…pero no para la fábrica, los tp, los call centers o los subcontratados. Y toda la diversidad de organizaciones h2 no hace más que confirmar esta tendencia.

El H2 hoy representa un sector amplio de la juventud de las poblaciones, de jóvenes trabajadores, estudiantes y capas medias, sus organizaciones y experiencias educativas han fortalecido la identidad popular territorial, poblacional, pero en rigor no han fortalecido la conciencia de clase, ni una política independiente de clase como elemento fundamental en la emancipación de la clase trabajadora respecto de la dominación burguesa, más bien se ha diluido al trabajador en el pueblo, en el conjunto de la población y se ha equiparado la conciencia de clase (en el sentido de la lucha de clases) con una suerte de “conciencia de clase popular” (mas a fin a las luchas de liberación nacional, latinoamericanista). Es importante saber ésto, ya que muchas de las posiciones que expresan hoy compañeros dentro del h2 provienen de esta premisa, y tienen esta concepción como antecedente. La del Poder Popular.

En cierta medida es comprensible, la clase trabajadora –históricamente diezmada y segmentada- no ha liderado luchas de gran importancia nacional en los últimos 20 años. Y el H2, como expresión e identidad juvenil, no ha visto a la clase trabajadora en movimiento por lo que no ha comprendido hasta el final la importancia medular que tiene como elemento clave en la derrota del capitalismo. Esto no aplica, no obstante, para corrientes políticas que remontando su tradición mas allá de estos 20 años de concertación, se mantienen en posiciones similares, negando incluso la existencia misma de la clase trabajadora o relativizándola en función de concepciones amplias de pueblo o ciudadanía.
Cuando hablamos de Conciencia de Clase en el H2 debemos tener estos puntos muy en cuenta, para saber a que nos referimos.

III.- EL 2011: De Kultura H2 a Movimiento Popular

a) El Contexto

El 2011 irrumpió como un vendaval en la vida política del país. El movimiento estudiantil por educación gratuita es sin duda parte de una crisis mayor. En medio del gobierno reaccionario de Piñera, el régimen heredado de Pinochet comienza a dar muestras de fisuras estructurales y evidente fatiga: la lucha en Magallanes, el movimiento estudiantil, Aysen, La Freirina, etc. son todas muestras de que no solo ha cambiado el estado de animo de las masas –su subjetividad- sino de que ha surgido toda una nueva generación de jóvenes sin miedo y dispuestos a la lucha. A esto súmese la descomposición y desacreditación por la que atraviesa hoy el conjunto de la política burguesa, tanto el gobierno como la concertación, y puede observarse la profundidad de la crisis (¡no crisis terminal del capitalismo!). El viejo molde pinochetista, el modelo neoliberal tan bien administrado por la concertación, asfixian al pueblo trabajador, lo estrangula en deudas, lo relega a la pobreza, lo embrutece y lo denigra. El 2011, en particular el movimiento estudiantil planteó esta crisis de régimen de forma clara, las jornadas del 4 de junio o el paro del 24 y 25 de agosto, con enfrentamientos masivos contra la repre, en medio de tomas y movilización son hechos históricos que marcan un antes y un después en la vida política del país. No debemos subestimar las posibilidades que se abren ante una crisis de régimen. Aysen y La Freirina no hacen más que expresar esta crisis, y mostrar en lo local y particular, toda la crisis contenida a nivel nacional, y esta tendencia se agudizará. La subjetividad ha cambiado, hay mayor combatividad y la institucionalidad se muestra cada vez más incapaz de solucionar las demandas -que se acumulan- que surgen de todos lados. Pero mientras la clase trabajadora no entre en combate a nivel nacional es muy difícil que se pueda golpear en serio a la burguesía, y así fue el 2011. A pesar de todo los esfuerzos aun no logramos golpear en serio a la burguesía.

b) El Impacto

La irrupción del 2011, impactó fuertemente en algunos kompas de la rh2a, me incluyo. Ya se arrastraban desde hace bastante tiempo algunas crisis internas, pero no fue hasta que la lucha nos dio en la cara que no vimos –algunos- lo periféricos que estábamos de los procesos de lucha real, ciertamente, esto agudizó las diferencias internas. Estas diferencias siempre adquieren tintes personales y dan pal pelambre, que baste con observar los caminos que tomaron ambas organizaciones (LumpenCrew y Planeta Rock Crew) para constatar lo profundamente políticas que eran nuestras diferencias, y lo insignificante de las diferencias personales. El rompimiento no se dio por diferencias entre “juanito y pepito”, el quiebre expresó proyectos distintos, caminos políticos diferentes.

En medio de aquella crisis, nos volcamos a las tomas y las marchas, recorrimos liceos y establecimos contacto con la lucha misma. Nos trasladamos a un liceo tomado, allí resistimos, luchamos y compartimos con capuchas y huelguistas, todos jóvenes de población y combativos, futuros trabajadores, jóvenes de avanzada…vanguardia juvenil. Esta experiencia tuvo un impacto decisivo en el giro que comenzó a tomar el debate dentro de lo que mas tarde seria la lumpencrew, hacia donde debíamos caminar, como organización h2.

¡El HipHop debe volcarse a la Lucha Popular! Fue la consigna. Sus colectivos, sus talleres, sus organizaciones debían empalmar con la lucha, de los estudiantes, de los trabajadores, del pueblo completo. No ya solo como un “agregado cultural” no solo siendo “la banda sonora de las tomas” sino que jugando un rol político activo, enfrentar al reformismo y fortalecer a los sectores mas radicalizados. En lo personal me toco ver de que forma muchos jóvenes h2 que participaban en talleres h2 –en el marco de la educación popular- eran parte de las tomas, estaban movilizados y luchaban y resistían contra la represión durante la semana, y el domingo asistía al taller h2, como un paréntesis en su semana de toma y lacrimógena (fue el caso de algunos jóvenes del taller en que yo participaba en La Florida) A pesar de que jóvenes de espacios h2 estaban dentro de las tomas y las movilizaciones, sus organizaciones h2 no tenían ninguna incidencia en la lucha. Centenas de jóvenes, en la lucha callejera o en los liceos, se identifican con el h2, participan en espacios h2 y aun así, las organizaciones h2 no parecen tener la capacidad de transformarse “de Kultura a Movimiento” o de entregar o elaborar orientaciones políticas claras a sus militantes. Esa crítica es la que comenzamos a debatir. Debía pasarse del énfasis educativo-artístico en las organizaciones h2, al político. El H2 organizado debía primero darse cuenta que había quedado a la saga del proceso de luchas, que los talleres y experiencias de educación popular eran hoy insuficientes y que se debía comenzar a construir organizaciones revolucionarias. ¿De que servía tanta educación popular si cuando estalla la cosa la vemos pasar por el frente? debíamos levantar organizaciones revolucionarias, o con perspectiva revolucionaria. Me detendré un poco en este punto. Ocurre con esto de construir organizaciones revolucionarias lo mismo que ocurre con el concepto de conciencia de clase, o sea, se dice en un sentido amplio. Algunos compas entienden por organización revolucionaria una federación de colectivos populares, otros una coordinadora, o la unidad programática de muchos colectivos, otros un partido revolucionario, etc. Y esta problemática nace justamente del carácter del giro que nos propusimos dar. Si queremos que el H2 entre a la lucha de clases, es inevitable que la lucha de clases entre al H2. O dicho de otra forma, Anarquistas, marxistas, guevaristas y toda las corrientes que se mueven en la lucha de clases se expresará –y ya comienza expresarse- en distintas formas organizativas, objetivos y estrategias en el h2 organizado. Seria falso decir que exclusivamente nosotros veníamos desarrollando estas ideas, en rigor el h2 organizado contenía todo esto en germen, desde sus inicios, e igualmente falso sería pensar que solo nosotros habíamos visualizado las insuficiencias del h2 organizado para entrar en la lucha política y la necesidad de dar un salto, de lo educativo-artístico a lo político-revolucionario. Recuerdo las conversaciones con los compas de Sin Censura, ellos hace rato ya venían reflexionando en este sentido, hablando de la necesidad de la unidad programática de los colectivos h2, con el fin de transformarnos en una fuerza política.

¿Pero cuál es la capacidad real de construir organizaciones revolucionarias o, más difícil aun, de triunfar en un proceso revolucionario, sin una estrategia que sitúe a la clase trabajadora como central? ¿Cuál es la proyección de nuestra revolución si la clase trabajadora no está definida claramente en nuestra estrategia? Si es al capitalismo a quien deseamos derrotar, necesitamos al conjunto del pueblo, pero articulando su heterogeneidad en función del eje obrero. No es por azar, ni capricho ideológico el énfasis en este punto. Si aceptamos la existencia misma del capitalismo, no podemos negar que se sostiene sobre el plusvalor y la explotación del hombre por el hombre. Todas las luchas del pueblo pobre, de la poblah, la diversidad sexual y los estudiantes, por si solas, no vulneran al capital, pueden golpear el régimen, pero no el corazón del sistema capitalista, la propiedad privada de los medios de producción.. A menos, claro, que estas luchas sean concentradas y dirigidas por la única clase que puede destruir a la burguesía. La clase trabajadora.

Recuerdo como si fuera hoy la discusión que teníamos con los compas respecto de cómo “pasar” de Kultura a Movimiento. Algunos compañeros insistían en que la consigna debía plantearse de la siguiente forma: de Kultura h2 a Organización Revolucionaria. Haciendo hincapié en que los Movimientos (por su carácter heterogéneo y coyuntural) no podían ser nuestro objetivo, sino más bien generar una organización de carácter revolucionario. Acompañaba esta postura la idea de que el propio h2 no tiene, ni podía tener, una esencia revolucionaria. Otros Kompas plateaban un punto intermedio, de Kultura H2 a Movimiento Popular, la idea aquí era condensar toda la experiencia, recursos y herramientas generados y ponerlos a disposición de la lucha popular, si bien el h2 no tenía una esencia revolucionaria, si podía desarrollarla al fragor de la lucha y la organización, esa era mi posición por aquel entonces. Como sea, lo que estas consignas intentaban expresar era la necesidad de que las organizaciones h2 debían superar su etapa puramente educativa-artística-cultural y pasar a la etapa política-revolucionaria. Mientras resolvíamos estos puntos, sacábamos temas, apoyábamos la lucha con acciones y resistíamos junto a los secundarios del liceo en que alojábamos como organización. Azuzado por aquel ambiente de lucha se me ocurrió lanzar la idea de “la kapucha es la secta rama” ….dos kompas que estimo y admiro mucho se encargaron de demoler la idea, y fue correcto que así fuera pues no se trataba de desprender otra rama del árbol del HipHop, sino como muy bien plasmó mas tarde Andi “Ir de las ramas del h2 a las filas de la revolución”..la pregunta que queda abierta entonces es ¿Cuál Revolución?

IV.- PERSPECTIVAS

Las organizaciones h2 que se han puesto como objetivo entrar a la lucha de clases, deben sacar sus conclusiones en función de la lucha misma, y el 2011(y principios del 2012) está habido de enseñanzas. Entre esas, la de que mientras la clase trabajadora no pase a jugar un rol activo en la lucha, las posibilidades de triunfo no solo están limitadas, sino que de conquistar algún objetivo este triunfo no pasará de ser momentáneo o meramente de “forma”, ya que apenas la burguesía recupere su fuerza borrará de un plumazo lo conseguido en la lucha. Estudiantes, pobladores y trabajadores debemos comprender que la clave está en poner en jaque a la burguesía, la única soga que aprieta el cuello del capital es la de la clase trabajadora. Debemos levantar un movimiento estudiantil y poblador pro-obrero y anticapitalista, y el h2 puede y debe jugar un rol en este sentido. Si los estudiantes ya tomaron sus liceos y universidades, y dieron combate, sin lograr aun el éxito. Si los pobladores de Aysen ya tomaron sus calles y poblaciones, y dieron combate, sin lograr aun el éxito, solo queda esperar ver que obtendrán los trabajadores y el pueblo pobre en su conjunto cuando sean los trabajadores los que tomen sus lugares de trabajo y –mejor aun- cuando los pongan a funcionar bajo control de los explotados, en combate, ya no solo con los pacos, sino con la burguesía misma. Hay que llevar la rebeldía de la Freirina y Aysen a los lugares de trabajo, y cuestionar al capitalismo en su terreno. Hay que ir del poblador al trabajador, llevar la poblah a la fábrica, a la industria y unir el destino del pueblo pobre a la lucha de la clase trabajadora, porque solo destruyendo a la burguesía y la propiedad privada, el pueblo podrá conseguir sus derechos plenamente. Pero la clase trabajadora es presa hoy no solo de la ignorancia y enajenación de la que es presa todo el pueblo, sino también de direcciones traidoras, que fragmentan el movimiento sindical, sumiéndolo en un burocratismo descarado, abandonándolo al subcontrato, a la flexibilidad laboral, desmoralizando y mermando las filas de los trabajadores. Son estas mismas direcciones las que jugaron un rol fundamental en el movimiento estudiantil. Las direcciones del PC en la CONFECH o la CONES, la Concerta y el PC en la CUT, en fin, el reformismo infiltrado y saboteando desde dentro cada proceso en marcha, o transformándolo en moneda de cambio para comprar puestos en la democracia burguesa. Por otro lado, los colectivos populares no lograron desarrollar ni el cuestionamiento ni la dirección como para enfrentar a la burocracia y el reformismo. En el movimiento estudiantil, teniendo incluso de base una juventud de avanzada, radicalizada y dispuesta al combate, no pasaron a constituir –como colectivos- alternativa de dirección. Los estudiantes hicieron lo suyo. Con huelgas de hambre, tomas, marchas, barricadas, paros…fueron las organizaciones las que no dieron el ancho y evidenciaron una crisis de dirección, como problema contingente y concreto. Si queremos derrotar al capitalismo mañana, hoy debemos barrer con el reformismo y los burócratas de las direcciones, y ese es un problema concreto también.

Si bien el H2 organizado sigue manteniéndose al margen de las luchas, ha comenzado a ensayar su entrada, con el segundo round, las convocatorias a marchas y las alianzas con determinados sectores políticos afines, lo que hace evidente que un numero importante de organizaciones h2 ya han entendido la necesidad de vincularse a la lucha de clases, y se han puesto a trabajar en este sentido. No obstante, su trabajo territorial sigue sin cristalizar en una fuerza concreta que luche por sus objetivos, porque aquí esta justamente el nudo critico de la cuestión ¿Cuáles son los objetivos propios del H2, cuales son las luchas propias del H2? Sabemos, de hecho, que no tiene –ni puede tener luchas propias- como si, por ejemplo, el pueblo mapuche (sus tierras), los estudiantes (educación gratuita), etc. Por el carácter heterogéneo de su composición, el h2 organizado tiende a la estrategia del poder popular en sus versiones mas territoriales, ahora bien, no por comunitarias o educativas son sinomimo de democráticas y/o horizontales, de hecho en el h2 organizado existen ejemplos de caudillismo y verticalidad patente, no hay que ser ingenuos, la territorialidad de una organización o colectivo popular no es un antídoto contra el sectarismo, los liderazgos autoritarios o incluso, las practica burocráticas. Decir que las luchas del H2 son las de la Poblah es identificar una lucha con otra, es solidario –sin duda- pero no define su particularidad, lo propiamente HipHop. Y si el H2 y la poblah son una y la misma cosa ¿Podriamos hablar de poder popular y poder h2 indistintamente? El solo planteamiento resulta ridículo. El H2 no posee luchas propias, ni puede desarrollarlas en abstracto, pues es identitario, constituye una cultura, popular y poblacional, sin duda, pero no una estrategia política. Es tan así que cuando los activistas h2 hablan políticamente del mismo, deben por fuerza recurrir a referentes externos al h2: Malcom X, Miguel Henrriquez, Guevara, los Black Phanter, poder popular, educación popular, autonomía, etc…Todos conceptos, ideas y referentes tomados desde “fuera”. La lógica “del sampleo” tomando lo que nos sirva de aquí o de allá devela ausencia de “lo sampleado”. Si las organizaciones h2 logran su cometido y se insertan en la lucha de clases, este proceso se agudizará y las influencias “externas” no harán más que reforzarse. Lo cual seria extremadamente positivo, si está ligado a una estrategia revolucionaria. O tremendamente negativo, si las influencias refuerzan los mismo errores históricos de la izquierda chilena.

El H2 combativo debe colarse a las fábricas y los lugares de trabajo, a las faenas y los sindicatos. E instalar allí su potencial combativo, su identidad rebelde, para que en fusión con la misión histórica de la clase trabajadora podamos verlo pasar a su fase revolucionaria. El H2 debe combatir al reformismo y la burocracia, con sus organizaciones o en sus mensajes y actividades, y fortalecer así cada vez más una tendencia clasista y combativa donde quiera que este. Debe explicar pacientemente a todos los oprimidos del país, que solo la clase trabajadora puede dar el golpe de gracia al capital, y pensarse a si mismo como parte de ese proceso. Si para el H2 la conciencia de clase es fundamental, llevemos hasta el final esta idea, en un H2 Proletario o pro obrero.

Pero ¿y que tiene que ver el H2 organizado con todo esto? Nada, si no queremos politizarlo. Todo, si queremos politizarlo y se transforme en una fuerza anticapitalista, popular y pro-obrera…socialista. Y que contribuya activamente a la emancipación de los trabajadores, que son los únicos que, junto al pueblo pobre, pueden derrocar a la burguesía. El H2 combativo debe acercarse a la juventud trabajadora, y la juventud trabajadora debe acercarse al H2 combativo, y ambos junto a todo el pueblo pobre- avanzar en la construcción de un partido revolucionario. Ese es mi punto de quiebre. Todo, absolutamente todo, debe girar en dirección a la clase trabajadora y la construcción de un partido y una dirección revolucionaria para el combate. Si algunos compas son H2 y han tomado el poder popular por su línea estratégica, nada debería extrañar entonces que yo sea H2, Trotskista y milite en el Partido de Trabajadores Revolucionarios.

Hip Hop crudo, bajo diktadura proletaria!

Zony, Mayo 2012

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